Náaybi Lu’um: tierra soñada por mujeres indígenas maya
México: La cooperativa de mujeres indígenas maya Tu’úmben Ko’oben se acercó por primera vez a Salva la Selva en 2022 y compartió su sueño colectivo: crear un centro agro ecológico y un área de conservación. Contaban con un terreno y existía la posibilidad de ampliarlo adquiriendo algunos terrenos circundantes. Salva la Selva se puso en campaña para ayudar a hacer realidad ese sueño. Objetivo conseguido.
Quienes no heredan tierras tienen un difícil acceso a ellas
La Cooperativa Túumben K’óoben (TK) es una organización indígena de base comunitaria del municipio de Felipe Carrillo Puerto, en el estado mexicano de Quintana Roo. Fue fundada en 2011, por mujeres de familias campesinas de origen maya.
Para garantizar su soberanía alimentaria y hacer trabajos comunitarios, ellas necesitaban acceder a tierras, ya que sus familias no son ejidatarias, lo que significa que no cuentan con derechos agrarios sobre parcelas de uso común y por lo tanto supone dificultades en el acceso a la tierra para poder practicar la agricultura.
Además, las mujeres de TK tenían ideas para una mejor conservación y un mejor manejo de los recursos naturales en su región, ya que observaban con preocupación los efectos del cambio climático y veían la necesidad de pensar cómo reducir los impactos ambientales. ¿Cómo podían lograrlo?, se preguntaban. Influyendo en los procesos locales, tanto productivos y como de la vida de la comunidad campesina. “Hacer cambios en la forma de vida requiere también un cambio en la propia forma de pensar”, nos decían entonces.
Dos de las acciones que proponía TK eran crear un centro agro ecológico para producir una alimentación sana y llevar a cabo acciones de conservación. Solo necesitaban un lugar donde poner en práctica estos objetivos. Lo visualizaban como un espacio alternativo, autónomo y productivo, que pudieran auto gestionar.
Mientras tanto, la proximidad del “Tren Maya” en Quintana Roo estaba generando especulación de tierras y una fragmentación acelerada del territorio. Había una tendencia de vecinos de las comunidades a vender sus propiedades al mejor postor y los precios de la tierra iban en aumento. En medio de estas dificultades, TK tenía identificado un terreno ideal, limítrofe con algunas hectáreas que ya habían logrado comprar previamente con mucho esfuerzo. Sabían de la existencia de una buena diversidad de fauna como venados, tapezcuintles, jabalíes y jaguares.
Con el apoyo de Salva la Selva, lograron concretar la compra del terreno en 2023. Desde entonces, no han parado de trabajar.
Cuidar, registrar y comunicar son pasos clave para defender la vida. Estas acciones nos han sido posibles a través del apoyo de Salva la Selva.
Monitoreo de fauna silvestre y conservación de la selva en Yucatán
En el idioma maya, Náaybi Lu’um sifnifica tierra soñada. Una vez adquirido el predio, lo primero fue darle por tanto ese nombre. A continuación, elaboraron un plan de manejo para establecer la mejor manera de zonificar áreas de producción y conservación, establecer un reglamento y señalizar.
Ya con el plan en la mano, se organizan tanto las acciones de conservación, como las educativas y productivas. Como elmantenimiento de caminos, senderos, áreas de siembra y cuerpos de agua. Y la construcción de pequeñas infraestructuras para llevar a todas cabo las actividades que estaban en sus mentes, como recibir visitantes y organizar talleres, cursos e intercambios en los que poder compartir experiencias. Dicho y hecho.
Ya en plena actividad
Con el paso del tiempo, TK ha podido desarrollar en Náaybi Lu’um de manera colectiva varias acciones de conservación activa e integral del ecosistema, combinando saberes tradicionales y herramientas técnicas.
Para monitorear la fauna se han tomado registros de dos tipos: fotográficos con la colocación de cámaras trampa instaladas de forma continua y bio acústicos con grabadoras situadas en puntos estratégicos durante períodos de tiempo determinados. También hacen recorridos de campo para registrar otro tipo de rastros: olfativos, acostaderos, rascaderos, huellas, excretas, plumas, pelos, nidos y madrigueras. Y observar la flora.
Una buena noticia es que las cámaras han capturado imágenes de especies con crías, lo que está mostrando la importancia de Náybi Lu’um como sitio de crianza. Además, se ha observado que los árboles frutales de Náaybi Lu’um, ramón, zapote, guayabillo y canisté junto a otros de gran tamaño como chacá, tzalam, yax ek, katalox y kitanché son críticos para mantener la conectividad de la selva como hábitat de los animales, ya que constituyen corredores para especies como los monos. Pero las cámaras también muestran la cruda realidad cuando captan la presencia de cazadores no deseados. En cuanto a los sonidos, han captado movimientos de aves, insectos polinizadores, reptiles y otros seres que coexisten en este ecosistema vivo.
En Náaybi Lu’um seguimos fortaleciendo el vínculo con nuestro territorio con todas estas actividades, que nos permite, conocer, valorar y proteger la biodiversidad que habita este espacio.
De los más de 600 avistamientos y registros realizados gracias a toda esta actividad de monitoreo han identificado en el centro de conservación casi 150 especies animales, de las cuales, al menos 38 tienen alguna categoría de riesgo y protección según la lista roja de la IUCN y la categoría de protección de la norma oficial mexicana NOM-059. Con todo ello, han elaborado inventarios exhaustivos.
Con estas acciones de agroecología y conservación en marcha y también con la producción de miel de abejas meliponas, arboles frutales y hortalizas, y la cría de animales, el plan ahora es convertir a Náaybi Lu’um en un referente de aprendizaje agro ecológico y promover un programa formativo en agroecología y vida campesina en el municipio de Felipe Carrillo Puerto.
En 2025, han organizado talleres abiertos al público de educación ambiental y defensa del territorio, con la idea de involucrar a la comunidad local en las actividades de conservación y visibilizar los impactos de mega proyectos. A través de un taller de monitoreo acústico se buscó sensibilizar a la población sobre la importancia de la salud del ecosistema dando a conocer los equipos con los que se trabaja, interpretando los sonidos y analizando los datos.
Mostrando lo que se realiza en Náaybi Lu’um queremos impactar positivamente en otros territorios.
Además, han llevado a cabo charlas educativas sobre la fauna local con niñas y niños de primaria y preescolar, para fomentar la cultura de cuidado, respeto y valorización de la selva maya a través del juego, la imaginación y el arte. Los niños conocieron especies que habitan en Náaybi Lu’um como el pavo ocelado, el sereque, el ocelote, el jaguar, el zorrillo cadeno, el hocofaisán, el venado temazate y el mono araña y despertaron su empatía y curiosidad y el amor por la naturaleza.
Creemos firmemente que educar es conservar, y sembrar esta semilla en la niñez es clave para proteger nuestro patrimonio natural.
Para saber más sobre Tu’úmben Ko’oben y sobre Náaybi Lu’um puedes ver el siguiente vídeo (4 minutos)
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