Landgrabbing o robo de tierras y migración

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La tierra se ha vuelto la forma de inversión más rentable para los grandes especuladores financieros en los últimos 10 años en África, Asia y Latinoamérica.  Este fenómeno se conoce como landgrabbing –  robo de tierras, que conlleva un nuevo fenómeno de migración por expulsión.

La tierra se ha vuelto la forma de inversión más rentable para los grandes especuladores financieros en los últimos 10 años. Esta nueva carrera por la tierra es la amenaza más grande que enfrentan África, Asia y Latinoamérica. Este fenómeno se conoce como landgrabbing –  robo de tierras. El landgrabbing es un término oficializado en el 2011 por la Coalición Internacional por la Tierra/ International Land Coalition e indica un fenómeno antiguo - el colonialismo- en clave moderna.  El 47% de los estados despojados se encuentran en África mientras que el 33% están en Asia.

Los factores que causan esta forma reciente de robos de tierras son principalmente: la necesidad de muchos gobiernos  de garantizarse una fuente cierta de alimentos; las especulaciones financieras derivadas de la demanda de tierra y las empresas que ven garantizadas oportunidades de mercado en Europa a través del 'mandato de los biocombustibles'. De hecho,  investigaciones recientes apuntan a que los agrocombustibles o biocombustibles son el motor principal para alrededor de dos tercios de las grandes transacciones de tierras entre 2000 y 2010. Según un estudio de The African Biodiversity Network, Biofuelwatch y the Gaia Foundation, los inversores extranjeros han fijado o asegurado entre 15 y 19 millones de hectáreas de tierras de cultivo entre 2006 y mediados de 2009 y las especulaciones más considerables se han hecho en África.

La carrera mundial por la tierra en los países en desarrollo de todo el mundo podría desencadenar una nueva ola de disturbios civiles si los gobiernos no reconocen los derechos de las personas sin títulos legales y formales  a la tierra, de acuerdo a  nuevos estudios. La investigación publicada recientemente por la Iniciativa de Derechos y Recursos (RRI) estima que  millones de personas dependen de los 1,4 mil millones de hectáreas de tierras rurales comunales en África subsahariana , que ha atraído la mayor parte del interés de los inversores. Sin una formalización efectiva del uso de la tierra, esta se considera baldía. La falta de tenencia segura de la tierra ha facilitado una " asombrosa fiebre por la compra de lo largo  de África ", dijo el director de programas globales de RRI , Jeffrey Hatcher . " La adquisición de tierras controvertidas fueron un factor clave desencadenante de las guerras civiles en Sudán, Liberia y Sierra Leona ", dijo Hatcher.

El landgrabbing no brinda ni trabajo ni desarrollo sino conflictos y pobreza. Cuando un gobierno extranjero adquiere millones de hectáreas de tierra en el Congo u en Zambia para cultivar palma para biocombustibles, destruye faunas y floras, y todos los  usos adicionales de la tierra. Se crea una tabla rasa, donde una vez hubo economías pequeñas y formas de explotación para generar medios de vida para la población local. Las guerras que sufren muchas poblaciones de África non son conflictos tribales y religiosos solamente, sino un complejo de razones que mucho tienen  a que ver con la imposibilidad de vivir dignamente en sus tierras que son despojadas progresivamente para alimentar a los países ricos y nuevos ricos (China, Brasil, India en particular) y llenar sus tanques de combustibles renovables, agrocombustibles.

La migración a las ciudades y a otros países, la única opción para muchísimas personas

La supervivencia se ha convertido en un gran reto para los residentes locales. Muchas personas de África ven a Europa como la tierra prometida, la posibilidad de tener algo más que lo  que tienen en su país. El landgrabbing ha causado una nueva forma de migración que podemos llamar expulsión un fenómeno que no va a cesar  pronto, dada la constante búsqueda de tierras para cultivos industriales, para biocombustibles, para la minería y el acaparamiento del agua por  gobiernos y empresas de un número creciente de países.

El término genérico "migración" oculta el hecho de que nuestras empresas y agencias gubernamentales,  están contribuyendo a las expulsiones. Acoger a los inmigrantes que llegan por mar a Europa es una responsabilidad y un deber político y humano imprescindible. Pero más importante todavía es velar como ciudadanos para que las necesidades de unos países no se cimenten sobre la colonización, la ocupación o el robo de tierras y destrucción de los ecosistemas y tejidos sociales de otros. Y para que eso no suceda, es nuestra obligación preguntarnos y permanecer informados acerca de la procedencia y modo de producción de las materias primas que demandamos y utilizamos.

Urge determinar qué porcentaje de los inmigrantes que llegan a Europa lo hacen a causa de haberse visto despojados de sus tierras.

 

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Antílope sable o negro (Hippotragus niger) Los antílopes viven en el bosque, pero no pueden vivir en los monocultivos de eucalipto (© Ron O’Connor/www.naturepl.com)

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Eucalipto para fabricar celulosa arrasa la biodiversidad

Para abastecer una fábrica de celulosa en Mozambique talarán hasta 237.000 hectáreas de bosque, incluida la ecorregión de miombo. La empresa Portucel pretende cubrir las tierras con monocultivo de eucalipto para obtener madera. La población ha empobrecido y perdido sus tierras. El Grupo del Banco Mundial no debe financiar el proyecto.

Más información

Para: Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial; Philippe Le Houérou, Director de la Corporación Financiera Internacional CFI

La fábrica de celulosa de Portucel y las plantaciones de eucalipto para abastecerla son una catástrofe social y ecológica. No la financien.

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