Gran Chaco Sudamericano

Paraguay, Argentina y Bolivia, y en menor extensión Brasil comparten la ecorregión transnacional del Gran Chaco Sudamericano. Después de la Amazonía, constituye la última área boscosa significativa del continente: Con un 30% de su superficie original, es la mayor extensión medianamente preservada de bosques secos del mundo, considerada prioritaria para la conservación de la diversidad biológica.

Se puede distinguir entre el Alto Chaco y el Bajo Chaco. El Alto Chaco se ubica en el oeste y noroeste, mientras que el Bajo Chaco se encuentra en el este y sureste de la ecoregión.

Por otro lado, se distingue entre el Chaco Seco y el Chaco Húmedo. El mayor contraste se da entre el Chaco Húmedo del sureste que está caracterizado por extensas sabanas de karanda'y (copernicia alba), con humedales, esteros, islas de bosques subhúmedos, y bosques en galería, y el Chaco Seco del noroeste donde las formaciones vegetales dominantes son el bosque seco y los matorrales. En el medio entre estos extremos se encuentra una zona de transición, el Chaco semi-húmedo.

Chaco Paraguayo

La planicie del Chaco Paraguayo es parte del Chaco Boreal; limita al Oeste con la Argentina –de la que está separada por el río Pilcomayo– y en el Norte con Bolivia –con frontera seca. La misma ocupa el 61 % del territorio nacional de Paraguay y abarca una superficie de alrededor de 247.000 km2 que representa casi el 25 % del Gran Chaco Sudamericano, es decir, una importante parte de la ecorregión.

Biogeográficamente está conectado con las ecorregiones vecinas: Mato Grosso, Pantanal, Bosque Semi-seco Chiquitano, Bosque Atlántico del Alto Paraná y Región Subandina.

En el Chaco Paraguayo, se pueden distinguir entre 7 y 12 ecosistemas particulares que a su vez constituyen espacios de vida de diversos Pueblos Indígenas.

La colonización del Chaco y la implantación del modelo de desarrollo no sostenible impulsado por los grupos dominantes tiene como consecuencia la deterioro ambiental y la crisis de los pueblos indígenas. La tierra se concentra en las manos y en el poder de dichos grupos dominantes, que expanden la frontera agroganadera de manera incontrolada llevando a la pérdida del control indígena sobre los bienes hídricos y biológicos. Las actuales estrategias político-económicas y territoriales vigentes en esta ecoregión apuntan en forma muy masiva la entrega del territorio a empresas mineras y petroleras.

Los ecosistemas y pueblos indígenas del Chaco están en grave peligro. Y el deterioro socioambiental se acentúa aún más por el cambio climático.

Fuente: Tierra Libre