Petición terminada
La extracción de arenas bituminosas destruye el medio ambiente
En Canadá, la empresa Teck Resources amenaza con abrir la mayor mina de arenas bituminosas de todos los tiempos. La extracción a cielo abierto es muy dañina para el clima y afectaría 292 km² de bosques y humedales. El Parque Nacional del Búfalo de los Bosques en Alberta, hogar de osos y caribús está en peligro. ¡Firma la petición!
Noticias y actualizacionesPara: Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau; Ministro de Medio Ambiente Jonathan Wilkinson
“La mina Frontier de arenas bituminosas de Teck Resources es una catástrofe ecológica de Canadá con consecuencias globales. Detenga el proyecto.”La extracción de arenas de petróleo o arenas bituminosas está desolando el norte de Alberta: talan bosques y abren minas a cielo abierto. El crudo extraído se mezcla con agua y sustancias químicas en grandes balsas artificiales para separar el crudo de la arena. Y las refinerías contaminan la atmósfera.
El nuevo proyecto de mina de arenas bituminosas recibe el nombre de Frontier y es el más grande hasta la fecha -un crimen indescriptible contra el planeta. La inversión de la minera Teck Resources es de 13 mil millones €. Extraerían 260.000 barriles de petróleo al día a partir de 2026 -durante 40 años.
El petróleo de arenas bituminosas es el más contaminante del planeta. Para extraerlo y refinarlo se necesita mucha más cantidad de energía que para el petróleo convencional. No extraer este petróleo es la única opción posible para proteger el clima.
El transporte del petróleo necesita oleoductos, en sí mismos peligrosos. Los derrames son inevitables y cualquier accidente podría devastar la costa y el hábitat de orcas poco comunes. El oleoducto Trans Mountain atravesará las Montañas Rocosas hasta la costa pacífica de Columbia Británica.
El mega proyecto extractivo alarma también a la UNESCO que ve al Parque Nacional del Búfalo de los Bosques en el delta de los ríos Athabasca y Peace en grave peligro. La contaminación existente no hará más que empeorar.
Un informe adverte de las consecuencias ecológicas. 3.000 has de bosques ancestrales y 14.000 has de humedales quedarían completamente destruidas.
La población local sufre todos los impactos de la destrucción ambiental. Los pueblos originarios rechazan el proyecto y quieren evitar que se pisoteen sus derechos.
La decisión sobre el proyecto está en manos del presidente Justin Trudeau, que la tomará en cualquier momento: ¡ tiene que parar este desastre !
Bosques boreales de Canadá
Los bosques de Canadá cubren 347 millones de hectáreas de tierra, de los cuales 270 millones de hectáreas son bosques boreales de coníferas. Sólo Rusia y Brasil tienen más bosque. Un 94% de los bosques de Canadá son propiedad del estado. Los políticos tienen de este modo gran influencia sobre su aprovechamiento y protección.
Los bosques boreales de pinos, abetos y alerces son hábitat de caribús, lobos e innumerables aves. Gran cantidad de lagos, ríos y montañas forman un mosaico biodiverso de espacios naturales. Los bosques juegan un rol decisivo para controlar el cambio climático: almacenan el doble de carbono que las selvas tropicales.
Entre 1990 y 2015, la superficie de bosques de Canadá disminuyo 1,2 millones de hectáreas. Las principales causas son la tala de árboles, la construcción de hidroeléctricas y la minería. En el caso de las arenas bituminosas,si bien las áreas cubiertas por este tipo de proyectosabarcan 475.000 hectáreas, su explotación total impacta 12,5 millones de hectáreas.
Las reservas de petróleo de Canadá
Los depósitos de arenas bituminosas de Canadá se extienden por más de 140.000 kilómetros cuadroados al noreste de Alberta -un área más grande que Inglaterra. Se estima que las reservas de petróleo del país son de 170 mil millones de barriles, ocupando el segundo lugar después de Arabia Saudí.
En 2016, Canadá produjo 2,8 millones de barriles de crudo por día, 2,4 millones de los cuales de arenas bituminosas. Los planes actuales son impulsar la producción hasta alcanzar 5,1 millones de barriles al día para 2030, con 3,7 millones de arenas bituminosas.
3 toneladas de arena, 1 barril de petróleo
Las arenas bituminosas reciben a menudo el nombre de arenas petrolíferas. En realidad, el petróleo sólo puede extraerse después de un complicado proceso. De unas dos a tres toneladas de arena, lo máximo que se obtiene es un barril de petróleo (159 litros). La extracción precisa hasta cinco veces más energía que el petróleo convencional. Además, emite 23% más gases de efecto invernadero.
Desde 1967 se extrajeron en Canadá 12 mil millones de barriles petróleo de arenas bituminosas, según la Asociación Canadiense de Productores de Petróleo (CAPP). De este modo se han liberado 6,3 gigatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.
Para extraer las arenas bituminosas no sólo quedan desertificadas grandes áreas naturales. También se contamina el agua. Las pilas de residuos tóxicos que contienen plomo, mercurio, arsénico e hidrocarburos ocupan ya 176 kilómetros cuadrados. Un estudio de la Universidad de Toronto muestra que rezuman 1000 veces más sustancias tóxicas de dichas pilas de lo que se reconoce. Según el Instituto Pembina, diariamente se filtran 11 millones de litros de aguas residuales tóxicas contaminando el río Athabasca.
El agua contaminada del río Athabasca
Los peces en el río y en el delta presentan malformaciones llamativas. Entre los indígenas Cree que viven corriente abajo, hay hasta siete veces más casos de determinados tumores que en el resto del país. Las personas que viven en Fort Chipewyan relacionan numerosas muertes con la contaminación del medio ambiente con metales pesados y acusan al gobierno de racismo al negar esta relación directa.
Hasta ahora, los principales compradores del petróleo son los Estados Unidos. La demanda está a la baja. Debido a la técnica del fracking, la producción de gas y petróleo está experimentando un boom tal que el país pretende independizarse de las importaciones. A ello hay que sumar la política energética del presidente norteamericano Donald Trump.
Oleoductos atravesando Norteamérica
Para transportar el crudo, Canadá tiene plaes de construir varios grandes oleoductos.
El proyecto de Trans Mountain Expansion, un oleoducto de la empresa Kinder Morgan ya ha sido autorizado y apoyado por el primer ministro Justin Trudeau. El oleoducto une los campos petrolíferos de Alberta con la costa pacífica. El gobierno provincial de la Columbia Británica intenta impedir la obra amparándose en la normativa ambiental .
También se ha autorizado el oleoducto Line 3 de la empresa Enbridge. Conduce hacia el sur a los Estados Unidos. Con el oleoducto KeystoneXL que también une los campos de arenas bituminosaas de canadá con los EEUU, el petróleo circulará 2700 kilómetros hasta las refinerías en Texas.
El negocio del petróleo necesita además un oleoducto hacia el oeste, para exportar el petróleo de arenas bituminosas a Europa. La empresa TransCanadá canceló su proyecto Energy East hacia la costa atlántica por la presión pública.
Para: Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau; Ministro de Medio Ambiente Jonathan Wilkinson
Estimado Primer Ministro Justin Trudeau,
Estimada Ministra de Medio Ambiente Catherine McKenna:
Canadá es una de los países con más bosques de la Tierra. Los bosques ancestrales de Columbia Británica, los bosques de arce en Quebec y los grandes bosques boreales y humedales son ecosistemas que dan refugio a incontables especies. Constituyen además sumideros de carbono de gran importantancia y juegan un papel fundamental en la estabilidad del clima a nivel global.
Por eso, su país tiene una responsabilidad especial de proteger sus bosques. Lamentablemente, a menudo no cumplen con la misma.
Esto es especialmente preocupante y llamativo en las áreas petrolíferas de Alberta. Desde hace años, los bosques y humedales se destruyen para explotar las arenas bituminosas y así para la producción del petróleo más dañino del mundo para el clima, que envenena el río Athabasca, destruye el hábitat de los caribús y viola los derechos fundamentales de los pueblos originarios.
La mina de arenas bituminosas Frontier de la empresa Teck Resources pondría en peligro los compromisos de Canadá para proteger el clima. Desde 2016 en adelante, la empresa extraería diariamente 260.000 barriles de petróleo durante 50 años. El permiso para la mina fomentará la quema de combustibles fósiles a pesar de la necesidad de una transición de la humanidad aluso de energías renovables.
La aprobación de la mina cementaría así la combustión de combustibles fósiles que daña el clima
El proyecto amenaza el hábitat de gran número de especies animales y vegetales, el río Athabasca y el Parque Nacional del Búfalo de los Bosques, patrimonio de la humanidad de la Unesco.
Por favor, detenga el proyecto de extracción de petróleo y sus oleoductos y proteja las áreas naturales y los bosques; respete los derechos de los pueblos originarios que rechazan estos proyectos tan perjudiciales.
Su gobierno se ha hecho felicitar durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas en Bonn, al anunciar el fin del carbón. Al continuar extrayendo arenas bituminosas, este anuncio aparece como hipócrita.
Aferrarse a la explotación de las arenas bituminosas se contradice con las obligaciones de Canadá en el Acuerdo del Clima de París y el propio plan climático de Canadá.
Por favor, permanezcan a la altura de sus responsabilidades de conservar los bosques y proteger el clima. El petróleo no debe explotarse.
Atentamente,
- La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra está directamente relacionada con la temperatura media mundial del planeta.
- Desde la Revolución Industrial la concentración ha ido aumentando de forma continua y con ella las temperaturas medias mundiales.
- El gas de efecto invernadero más abundante es el dióxido de carbono, que se genera al quemar combustibles fósiles.
Los gases de efecto invernadero están presentes de forma natural y son esenciales para la supervivencia de los seres vivientes, ya que impiden entre otras cosas que parte del calor del Sol sea reflejado de vuelta al espacio, lo cual hace posible la vida en la Tierra. Pero es una cuestión de escala. Un siglo y medio de industrialización, incluida la deforestación por tala rasa y ciertos métodos agrícolas ha hecho que aumente la cantidad de gases de efecto invernadero que hay en la atmósfera. A medida que crecen las poblaciones y economías y aumentan los niveles de vida, también lo hace el nivel acumulativo de emisiones de gases de efecto invernadero.
El AR4 evaluó las evidencias sobre la situación mundial actual, algunos de los resultados del mismo se presentan a continuación a modo de resumen:
- La temperatura media de la superficie de la Tierra ha subido 0,74 ºC desde finales del siglo XIX.
- Se prevé que para el año 2100 habrá subido entre 1,8 ºC y 4 ºC o más si no se hace nada para impedirlo. Eso supone un cambio rápido e intenso en el tiempo geológico.
- Incluso si «sólo» subiera 1,8 ºC sería un aumento de temperatura mayor que en ningún otro siglo en los últimos 10 000 años.
- Es probable que alrededor de un 20-30% de las especies vegetales y animales corran un mayor riesgo de extinción si la temperatura media mundial sube por encima de un margen de 1,5 - 2,5 ºC.
- Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, nueve de los últimos diez años han sido los más calurosos de los que se tiene constancia. Siendo el 2005 y 2010 los más calurosos, seguidos de 1998 en segundo lugar.
- El nivel medio del mar subió entre 10 y 20 cm a lo largo del siglo XX. Se espera que para 2100 haya subido entre 18 y 59 cm más. Las temperaturas más altas provocan que el volumen de los océanos se expanda. Al derretirse, los glaciares y las calotas glaciarias añaden más agua a los océanos.
- Así, a medida que el blanco brillante del hielo y la nieve deja paso al azul marino oscuro, se reduce cada vez más la capacidad para reflejar los rayos del sol, lo cual intensifica el calentamiento.
Lo que aún no hemos descubierto
Hoy en día lo más preocupante es lo que aún no sabemos, porque la humanidad no puede prepararse para lo que no puede prever. Las repercusiones, incluso de pequeños cambios, en muchos ecosistemas indican lo delicado que es el equilibro de la naturaleza.
Los científicos hablan de «puntos de inflexión», en los que un cambio gradual entra de repente en una espiral autoimpulsada. Y en ese contexto surgen las cuestiones siguientes:
- ¿Cuánto metano hay atrapado en el permafrost que se está descongelando y en los fondos de los océanos que se están calentando?
- Y, si se libera parte de ese metano o todo, ¿qué efecto tendrá en la temperatura y el clima mundial?
- Si la cubierta de hielo que hay en los polos sigue encogiéndose, y como consecuencia disminuye la superficie blanca brillante y aumenta la superficie marina oscura, ¿cuánto calor solar más atrapará la superficie oscura y cuánto calor menos podrán reflejar las calotas glaciarias de vuelta al espacio?
- Puesto que la masa marina se expande al calentarse, ¿cuánto subirá el nivel del mar como consecuencia?
Estos son algunos de los ejemplos más sencillos de posibles círculos viciosos identificados por los científicos.
Además, existe otra incógnita muy importante; en ocasiones los niños hacen preguntas sobre la electricidad, la luz y el calor, e inevitablemente preguntan de dónde viene el petróleo. La respuesta más sencilla es que hace cientos de miles de años, antes del ser humano, los restos de animales y plantas muertos se acumularon en el fondo de las masas de agua donde se mezclaron con arena y barro. Después se fueron depositando sedimentos encima y el calor y la presión acabaron por transformarlos en petróleo o gas natural.
En cualquier caso, esa es la teoría científica más aceptada y nadie sabe con certeza cuándo las reservas de petróleo del mundo acabarán por agotarse.
Hoy por hoy el carbón, el petróleo y el gas natural mueven las economías del mundo, y casi todas las actividades humanas modernas generan dióxido de carbono. Eso hace que el cambio climático sea sumamente complejo y esté vinculado a otros problemas complicados como la pobreza, el desarrollo económico y el crecimiento de la población. No cabe duda de que hacer frente al cambio climático no es fácil, pero hacer caso omiso sería aún peor.
Fuente: UNFCCC