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Bonobo encaramado en la rama de un árbol en la República Democrática del Congo
Los bonobos viven en la República Democrática del Congo (© shutterstock.com)
Maestro en una escuela de una aldea en la República Democrática del Congo
Apoyo para la educación también forma parte del proyecto (© Bonobo Alive)
Mapa del Parque Nacional de Solonga, RDC
© Rettet den Regenwald

Proteger a los bonobos en la Cuenca del Congo

Los bonobos viven en el corazón de la cuenca del Congo. Aunque son menos conocidos que otras especies de primates, también están igualmente amenazados. Algunos científicos han creado la organización Bonobo Alive, que trabaja para preservar a los bonobos de la caza furtiva comercial y favorecer a la población local, apoyando a los estudiantes de tres aldeas cercanas al Parque Nacional de Salonga.

El proyecto en síntesis

TemáticasAnimales / Personas

Objetivo(s) Fortalecer la protección de los bonobos

Actividad(es) Trabajo educativo en las aldeas de la periferia del Parque Nacional de Salonga


Hasta hace poco se pensaba que los bonobos eran chimpancés pequeños. Para un ojo inexperto, las diferencias físicas entre ambas especies —la menor estatura, los labios rosados y rostro más oscuro de los bonobos— pueden resultar imperceptibles. Además, su comportamiento es fundamentalmente distinto. Mientras que los chimpancés recurren con frecuencia a la violencia y a la pelea para resolver los conflictos por el territorio o con respecto a las hembras, los bonobos eligen la vía de la armonía, en pocas palabras, través de la cópula.

El bonobo (Pan paniscus), cuya población está en declive, está clasificado como «en peligro» en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Las principales amenazas a las que se enfrenta son la caza furtiva comercial, las enfermedades y la pérdida de su hábitat debido a la deforestación. Dado que la especie es endémica de la República Democrática del Congo, el país es portador de una gran responsabilidad. Los bonobos son particularmente numerosos en el Parque Nacional de Salonga, el área protegida más grande de África y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En la periferia del área protegida, un equipo de primatólogos dirigido por el Dr. Gottfried Hohmann y la profesora Dra. Barbara Fruth ha creado las estaciones de investigación de Luikotale y Ekongo, donde científicos de todo el mundo llevan a cabo sin pausa sus estudios. Un teléfono satelital es la única conexión con el mundo exterior. Para llegar hasta allí se requiere una avioneta fletada especialmente. No existen conexiones por carretera y un viaje en barco tardaría varias semanas.

De la teoría científica a la acción concreta

En 2011, Fruth, Hohmann y sus colegas dejaron atrás la investigación básica para comprometerse directamente con la protección de los bonobos, fundando la organización Bonobo Alive. La principal amenaza para los bonobos proviene de cazadores furtivos profesionales de fuera de la región. 

Una de las principales preocupaciones de Bonobo Alive es involucrar a la población local en la protección de los bonobos. Mujeres y hombres  también deben beneficiarse de la conservación de la naturaleza. De hecho, a las organizaciones ecologistas que trabajan en regiones remotas y muy pobres a veces se les pregunta:

"¿Qué están haciendo por nosotros, los seres humanos?"

En muchos casos, se trata de fuentes de ingresos: los habitantes locales suministran yuca, plátano y otras frutas, y ganan dinero como cocineros, porteadores y rastreadores. Además, están muy solicitados sus conocimientos sobre plantas medicinales y botánica: conocen el bosque intacto en el que viven y del cual subsisten.

Bonobo Alive mantiene un contacto particularmente estrecho con los habitantes de las comunidades de Ipope, Mbongo y Bekombo, de difícil acceso en la densa selva tropical. La atención se centra en los proyectos escolares, que Salva la Selva apoya desde 2022.

La población local protege a los bonobos

La educación es un método con eficacia probada para involucrar a las personas en la conservación de la naturaleza. Además de transmitir conocimientos,  los primatólogos también trabajan con las comunidades.

En el primer año de nuestra colaboración, ocho chicos y chicas recibieron asistencia para realizar sus exámenes de bachillerato, después de 12 años de escolaridad. Todos obtuvieron su diploma que les permite continuar estudiando. Unos 500 escolares en diferentes aldeas se benefician de un cuerpo docente motivado gracias a una remuneración más elevada y regular.

Salva la Selva desea continuar con su compromiso en la cuenca del Congo.

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