Líderes indígenas entregaron petición pidiendo a la Comisión Europea detener la deforestación

Entrega de firmas petición contra la deforestación en la Comisión Europea Detener la deforestación: representantes de organizaciones indígenas y defensores de derechos humanos entregan petición en la Comisión Europea (© FERN)

2 jul. 2018

Entrega de firmas: organizaciones indígenas piden mantener el compromiso internacional de la Unión Europea de detener la deforestación para 2020.

Líderes indígenas y activistas de derechos humanos de Liberia, Indonesia y Colombia entregaron en Bruselas el 29 de junio una petición firmada por más de 160.000 personas en la que se insta al Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker a mantener compromiso internacional de la Unión Europea de poner fin a deforestación para 2020 mediante el apoyo a un plan de acción de la UE para proteger los bosques y respetar los derechos de los pueblos de los bosques. La petición fue difundida en varios idiomas a través de la web de Salva la Selva que colaboró recogiendo el apoyo ciudadano a través de su página web para esta importante campaña.

A principios de junio, las ONG de defensa del medio ambiente y de los derechos humanos solicitaron una reunión para entregar oficialmente la petición al Presidente Juncker, pero su su solicitud fue rechazada. Activistas y representantes comunidades de países con bosques tropicales acudieron a Bruselas con la esperanza de que los Vice Presidentes Timmermans y Katainen se reunieran con ellos para escuchar por qué consideran que la acción de la UE en materia de deforestación es crítica y urgente.

La petición se entregó el 29 de junio en la Comisión Europea y se pidió públicamente que la UE lleve a cabo acciones contra la deforestación que garanticen la seguridad de sus tierras y los derechos humanos.

Uno de los delegados, Franky Samperante de la ONG indígena indonesia Pusaka, en

Bruselas para sensibilizar sobre las comunidades afectadas por los conflictos por la tierra, la violencia y la intimidación a manos de empresas de palma aceitera, pulpa, papel y madereras. Él explicó: “El bosque es la fuente de nuestras vidas. Es por eso que la deforestación elimina y limita nuestra capacidad de vivir con dignidad. Empresas madereras y dueñas de plantaciones en Indonesia continuan demoliendo, desalojando, y destruyendo nuestros bosques y agro-bosques. Las comunidades han perdido y siguen perdiendo sus medios de vida. Ahora tienen dificultades para encontrar fuentes dignas de alimentos. Sus conocimientos indígenas están amenazados y sufren desnutrición y problemas de salud. Incluso programas de asistencia para el desarrollo bien planificados no pueden reemplazar los beneficios de los bosques que se pierden. Hay que tomar medidas para poner fin a las violaciones de los derechos y las talas de bosques.”

Un área de al menos 10 millones de hectáreas de bosque tropical - más de tres veces mayor que Bélgica – se sigue perdiendo y degradando cada año, perjudicando los derechos de las comunidades forestales y emitiendo el 10% de las emisiones mundiales al año. La producción agraria de productos básicos como la carne de vacuno, el aceite de palma, la soja y el cacao, son responsables de hasta 80 por ciento de esta pérdida. La UE es el segundo mayor importador de dichos productos y de los bancos y empresas europeos son importantes financiadores e inversores en la expansión de los agronegocios en los países con bosques tropicales.

Tom Griffiths, del Forest Peoples Programme, una ONG de derechos humanos que acompaña a los

delegados, destaca: La tala de bosques a gran escala se ve impulsada por el consumo de productos agrícolas en la UE, productos que suelen estar vinculados a violaciones de derechos humanos, robos de tierras y daños sobre la forma de sustento de las poblaciones de los bosques. El comercio y el consumo de la UE también están impulsando destrucción de hábitats y daños al clima global. La UE debe llevar a cabo acciones decisivas para luchar contra la deforestación vinculada a las empresas y al comercio de la UE, incluyendo medidas efectivas para defender los derechos humanos y proteger los bosques afectados por las cadenas de suministro de la UE”.

La petición fue una iniciativa de 20 ONG en todo el mundo. Se comenzó a difundir en mayo de 2018 después de la publicación de un estudio de factibilidad que ofrecía 20 opciones políticas para actuar sobre la deforestación. Este estudio fue encargado por la Comisión Europea después de que el Parlamento Europeo y del Consejo le encargaran el desarrollo un Plan de Acción para hacer frente a la deforestación y la degradación forestal para 2020. La UE también se comprometió a detener la deforestación para 2020 cuando adoptó las Metas de Desarrollo Sostenible.

Desde entonces, Estados Miembro como Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido, miembros del Parlamento Europeo y algunas empresas también hicieron un llamamiento a la acción. No está claro si la Comisión Europea reaccionará con una propuesta.

Nicole Polsterer, encargada de la campaña de consumo y producción sostenible en la organización de bosques y derechos Fern dijo: “El legado de Juncker sobre los bosques está en la cuerda floga: la UE sólo dispone de 18 meses antes de la fecha límite de 2020, por lo que las acciones que lleve a cabo la UE tienen que tener lugar durante su mandato. Con el respaldo que le están dando empresas, estados miembro, ONGs y el Parlamento Europeo, ¿a qué está esperando? Esto se está viendo como una prueba de la poca seriedad de la UE para ocuparse de sus compromisos para abordar el impacto global del consumo de la UE.”

Michael Rice de Both ENDS, una ONG holandesa que apoya la visita de la delegación indígena, añadió: “La cuestión de una política europea razonable en materia de comercio y deforestación es también sobre asegurar un diálogo político sólido y bien encauzado. Vemos un fuerte grupo de presión empresarial que participa en debates con los responsables de la toma de decisiones de la UE, mientras que se ignoran las voces de las comunidades cuyas tierras y bosques se utilizan para alimentar las cadenas de suministro europeas. La UE debe cumplir sus propios compromisos de respetar los derechos humanos y las necesidades; y reconocer que las comunidades cuyos derechos se ven amenazados por las cadenas de suministro de la UE son las principales partes interesadas en el comercio y la deforestación de la UE”.