Nuevo presidente del Ecuador se comprometió en campaña a prohibir minería

Presidente entrante de Ecuador, Guillermo Lasso Guillermo Lasso durante su toma de posesión, el 24 de mayo de 2021 (© Twitter Guillermo Lasso)

25 may 2021

Prohibir la minería en cielo abierto fue una de las propuestas del nuevo presidente del Ecuador, Guillermo Lasso durante su campaña. Ayer asumió su mandato y debe cumplir su promesa electoral.

Hace años que la industria minera tiene planes de expansión en el Ecuador con los que presiona a poblaciones y ecosistemas.

El nuevo presidente, el banquero conservador Guillermo Lasso, declaró ante una alianza de organizaciones ambientales Frente el Ambiente estar dispuesto a prohibir la minería a cielo abierto e impulsar un turismo sustentable que respete los animales y los bosques. En entrevista, no sólo hizo referencia a que la “minería que pueda contaminar fuentes de agua, pajonales, páramos, corrientes subterráneas de agua. Porque la vida de los seres humanos está primero y necesita y depende de agua limpia, que no esté contaminada” manifestando además su apoyo a la defensa del Yasuní. Un guiño a los grupos ambientalistas, ante quienes firmó incluso sus compromisos, y que ahora vigilarán su cumplimiento.

Y es que en el país existe desde hace más de dos décadas una fuerte oposición a la minería, por la localización de los proyectos y de las zonas de interés geológico en regiones de alto valor de conservación y territorios indígenas reconocidos en los que habitan pueblos indígenas y son ricos en biodiversidad. Estos deben sellarse contra la destrucción. Además, la conflictividad que ha generado la industria minera produce un amplio rango de problemáticas, como son la generación de pasivos ambientales sin resolver, destrucción de selvas, bosques y otros ecosistemas importantes, desplazamiento de comunidades, contaminación, criminalización de personas que se oponen a la actividad y un amplio catálogo de violaciones de derechos humanos que han escalado hasta el asesinato de líderes comunitarios como José Tendetza en 2014.

Actualmente no se encuentra regulada la consulta previa, aunque un reciente debate sobre la reforma de la ley de minería en la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea ecuatoriana (Parlamento), incluyó la propuesta de obligar a la consulta previa libre e informada antes de conceder permisos mineros, con el fin de proteger ecosistemas frágiles como bosques. Hay numerosos ejemplos de porqué las consultas previas son importantes. Precisamente en defensa del Yasuní tuvo lugar un fraude en la comisión electoral, que masivamente manipuló votos recogidos en el marco de una consulta de este tipo. Y ahora, coincidiendo con las elecciones presidenciales, la ciudad andina de Cuenca votó masivamente en contra de los proyectos mineros industriales y a favor del agua, en una consulta popular. Y otro de los compromisos firmados por el presidente consiste en respetar las consultas previas.

Ser indígena en la oposición

Para defender los intereses de los pueblos y territorios indígenas, los bosques y la amenazada biodiversidad del Ecuador y en general del medio ambiente, destaca un líder indígena, Yaku Pérez del partído indígena Pachakutik. Pérez estuvo a punto de llegar a la segunda vuelta presidencial, sin embargo, trabajará desde la oposición.

Cabe destacar, que las operaciones petroleras en curso, y buena parte de los planes de la industria minera se localizan en la región Amazónica y que el nuevo presidente Lasso ha hecho promesas tanto de duplicar la producción de crudo como de respetar los contratos actuales.

Crisis y más crisis

Como muchos países de la región y del mundo, el Ecuador está ante una crisis económica agravada ahora por la pandemia de Covid-19, que a la vez ha supuesto una disminución de los controles ambientales. La realidad es, que a pesar de las declaraciones del ya presidente, su política propuesta pretende apostar por el extractivismo minero y petrolero como solución a todos estos males, además de para financiar los programas sociales y vender una supuesta modernización de la que se benefician sólo las élites. Así, parte de la izquierda y la derecha se vienen tocando en lo populista de sus políticas y a la hora de defender el medio ambiente resulta difícil diferenciar entre los viejos partidos. La extracción minera y petrolera sigue supone una amenaza activa, que de imponerse tendrá costos irreparables para el pequeño país andino. Pretende así hacer del Ecuador "un país de oportunidades" pero no para la población ecuatoriana, sino para la inversión extranjera.

A día de hoy, Ecuador sólo tiene dos grandes minas activas, las primeras grandes minas a cielo abierto en el país: la mina de cobre Mirador, de Ecuacorriente - filial del consorcio chino CRC-Tongling Nonferrous Metals); y la mina de oro Fruta del Norte, de Lundin Gold. Otras grandes mineras como BHP o Anglo American tienen proyectos en diferentes fases de exploración.

Primeras movilizaciones

En el momento de la toma de posesión del nuevo presidente entrante, tuvo lugar en el parque El Arbolito, tradicional punto de encuentro en Quito de los movimientos sociales, una protesta con cacerolazo en contra la pésima gestión del presidente saliente, Lenin Moreno, y en apoyo a los pueblos colombiano y palestino, que se encuentran sufriendo graves represiones.

Al día siguiente, en la provincia de Imbabura, una de las provincias afectadas por un buen número de nuevos proyectos mineros hubo movilizaciones pacíficas en varios puntos, exigiendo el cese a la explotación minera y petrolera en comunidades, pueblos, nacionalidades y zonas sensibles como las fuentes de agua.

Cumplir promesas electorales y salvar las últimas selvas

Las comunidades afectadas están vigilantes y afirman que si no existe una respuesta favorable por parte del Gobierno, continuarán las movilizaciones.

Desde Salva la Selva exigimos al nuevo presidente que cumpla con las intenciones anunciadas de prohibir la minería metálica en el Ecuador; y de paso, que dedique recursos a solucionar los desaguisados y conflictos existentes hasta el momento. Conservar los importantes y amenazados bosques del Ecuador supone una ganancia no sólo para ese país, sus pueblos indígenas, su naturaleza y su biodiversidad, sino a nivel global para toda la humanidad. Sólo salvando las últimas selvas del mundo podemos reducir el cambio climático y prevenir nuevas pandemias que de otro modo serán inevitables.