La selva ganó a la autopista

Selva tropical de Nigeria La construcción de una autopista en Nigeria amenazaba el bosque de los gorilas (© Mathias Rittgerott)

14 dic 2020

Una de las últimas selvas tropicales de Nigeria está a salvo de una "super-autopista". Las máquinas topadoras habían empezado a arrancar franjas de bosque en el Parque Nacional Cross River. Ahora, el gobierno provincial ha abandonado finalmente el controvertido proyecto. Una amplia coalición ecologista nos oponemos a esta carretera desde 2016. ¡Ahora con éxito!

El Gobernador Ben Ayade quería construir al principio una autopista de cuatro carriles que atravesara el Parque Nacional de Cross River y el bosque protegido del pueblo indígena Ekuri. Se iba a expropiar una franja de tierras de 20 kilómetros de ancho afectando a 185 comunidades y a sus habitantes.
Desde el comienzo del proyecto hubo protestas masivas lideradas por los Ekuri. Las protestas se referían a la preservación de la selva tropical, en la que se enraízan los derechos de la población local además de constituir un hábitat para chimpancés, gorilas y elefantes de la selva. Las comunidades críticas advirtieron que el proyecto de la autopista era sólo un pretexto, y que en realidad el bosque hasta ahora inaccesible iba a abrirse a las actividades de madereros y a la expansión de plantaciones industriales.

La compañía alemana de maquinaria de construcción Liebherr aparentemente quería tomar parte en el proyecto multimillonario.

Salva la Selva se ha involucrado intensamente en la resistencia contra la super-autopista: visitamos la región en dos ocasiones, y gracias a la ayuda de las personas donantes, proporcionamos apoyo económico a varias organizaciones. La petición sobre el caso difundida a través de nuestra web recibió 459.621 firmas. Una y otra vez pudimos ayudar a evitar que continuaran los trabajos de construcción.
Ahora, el gobernador Ben Ayade ha dado carpetazo a su proyecto insignia. Oficialmente, dio motivos económicos. Su gobierno quiere ahora invertir el dinero en la educación de los jóvenes, el mercado laboral y la vivienda en lugar de en grandes proyectos de construcción. Las críticas apuntan más bien a que simplemente se le estaría acabando el tiempo: La supercarretera apenas estaría terminada antes del final de su mandato en 2 años y medio. Ya no le rentaría electoralmente.

"Su sueño ha sido abandonado", dice Martins Egot, director de la organización DevCon. Él está seguro de que la naturaleza reconquistará las franjas ya taladas y las heridas de la naturaleza sanarán.
Desafortunadamente, el fin de este proyecto de autopista no significa que las selvas tropicales estén protegidas totalmente. "La masiva tala ilegal no tiene precedentes", advierte el Jefe Edwin Ogar, uno de los líderes Ekuri: "Los políticos están involucrados en los crímenes". También está muy preocupado por la caza furtiva y la expansión de las plantaciones industriales.

Seguimos apoyando a activistas como el jefe Edwin Ogar y Martin Egot.