Malasia: el refugio de las tortugas merece conservación

Entrega de firmas en Malasia Junto al presidente de la comisión ministerial, ecologistas de SAM Malasia y un representante de los pescadores (© SAM (Friends of the Earth Malysia))

1 abr 2014

La pasada semana, una petición online con 83.000 firmas fue entregada a autoridades de Malasia. Ecologistas y pescadores piden reconsiderar los planes de industrialización en un bosque de un valor de conservación único y en la playa que constituye el último lugar de anidamiento de la tortuga verde (Chelonia mydas), especie protegida.

Los miles de firmas contra la fábrica de acero se recogieron desde el pasado año mediante tarjetas postales y mediante una petición online “Peligro para las tortugas marinas en Malasia” desde la página web de la organización internacional Salva la Selva.

La petición fue recibida por el representante de la Comisión Ministerial de Educación, Ciencia, Medio Ambiente y Tecnologías Verdes del Estado de Perak, Dr Mohd Amin Zakaria, quien se mostró impresionado por el número y procedencia de las firmas alcanzadas y el interés internacional en proteger el medio. A la vez reconoció los daños del proyecto industrial sobre las tortugas y las actividades locales de pesca.

La inminente construcción ya aprobada de una fábrica de acero y una planta de gas provocó protestas de las comunidades que temen perder el bosque que además usan para el ocio y esparcimiento. Los planes de la gigante minera brasilera Vale para el bosque de Teluk Rubia amenazan este paraíso tropical. Para producir hierro para exportar a Brasil.

"Las tortugas son criaturas tímidas y sensibles. No pondrán huevos en un área ocupada por actividades industriales y se irán”, dice el representante de la organización ecologista Sahabat Alam Malaysia SAM (Amigos de la Tierra Malasia) Meor Razak Meor Abdul Rahman. Señala además que el lugar propuesto para el proyecto industrial está localizado en un área que ha sido catalogada como ambientalmente sensible según el Plan Físico Nacional NPP que prohíbe cualquier desarrollo en el área que no sea el turismo de bajo impacto o la investigación científica.

Hay mucha esperanza, ya que ninguna construcción se ha iniciado. Mientras esperan una reacción y especialmente la decisión de las autoridades de relocalizar el proyecto, los activistas de Malasia y habitantes de la zona continuarán creando opinión pública alrededor de la necesidad de defender el bosque y la playa para su conservación y para la gente.