México: deforestación y violencia con total impunidad

Mariposas Monarca en el estado de Michoacán en México Los bosques y la biodiversidad de México están muy amenazados (© AmericanWildlife/Istockphoto.com)

8 nov 2021

México es uno de los 17 países megadiversos del mundo por su biodiversidad y especies endémicas. El 70% de su territorio está cubierto por bosques y ecosistemas valiosos en peligro. Quienes defienden la naturaleza y se oponen al tráfico ilegal de madera se exponen a ser asesinados con total impunidad.

México es un país que en los últimos años sufre una deforestación indiscriminada y la destrucción de ecosistemas únicos, tal y como ha denunciado una investigación reciente de la revista Proceso.

En el país fueron asesinados al menos 30 defensores de la naturaleza y de los derechos humanos en 2020. Un aumento del 67% respecto a 2019, según el informe anual de Global Witness. Estas cifras son aún más alarmantes si tenemos en cuenta que el 95% de los crímenes cometidos en México quedan sin resolver.

Pérdida de bosques y selvas en México

En México, tan sólo en 2020 se perdieron 127.770 hectáreas de bosque, una superficie casi equivalente al tamaño de la cordillera de la Sierra Madre Occidental en la frontera con Estados Unidos (EEUU).

Las selvas tropicales, los bosques templados, los manglares y los matorrales de México cubren el 70% de la superficie del país y sufren la tala indiscriminada y la explotación para megaproyectos agrícolas y ganaderos. Estos bosques y biomas únicos se encuentran sobre todo en el estado de Veracruz, en la península de Yucatán, así como en las partes bajas de las zonas montañosas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero y en el estado de Michoacán.

Esta destrucción se produce a menudo de forma violenta con la participación de grupos armados y organizaciones criminales que atacan y a menudo asesinan a defensores de la naturaleza, de los derechos humanos o periodistas que quieren denunciar estos hechos. Un caso reciente es el de Simón Pedro Pérez López de Las Abejas de Acteal, en Chiapas, para quien Salva la Selva exige justicia mediante una petición.

Control criminal del territorio: el caso de Michoacán

El estado de Michoacán alberga la Reserva de la Biosfera de la UNESCO y el Santuario de la Mariposa Monarca. Se trata de un ecosistema único en el que las mariposas migratorias encuentran refugio para hibernar antes de viajar a Estados Unidos y Canadá. Aquí, gracias al clima templado, encuentran protección contra los fenómenos meteorológicos extremos y la tranquilidad que necesitan para abastecerse de grasa que las alimentará en su viaje de vuelta. 

El santuario está constantemente amenazado por la tala ilegal, y por defender este bioma único fue brutalmente asesinado a principios de enero de 2020 Homero Gómez González, guardián del santuario y defensor de la naturaleza. Lo mismo le tocó a Raúl Hernández Romero, guía turístico de la Reserva de la Biosfera. Ambos asesinatos siguen impunes.

Michoacán es también el estado donde en el bosque de media altura templado se cultiva el aguacate, conocido como el "oro verde" por ser la segunda fuente económica del estado -después de las remesas que envían los emigrantes-, con la que se obtienen 50.000 millones de pesos al año, es decir, 2.500 millones de dólares. El Estado tiene el monopolio de las exportaciones a Estados Unidos.

Esta economía también beneficia grupos criminales que controlan el territorio imponiendo la extorsión a los agricultores, sin dejar de utilizar la violencia contra quienes se resisten a prácticas delictivas. Pues el cultivo de aguacate para estos grupos sería también un negocio para blanquear el producto de otras actividades ilegales, como el tráfico de drogas, especialmente de metanfetamina, y la extracción ilegal de madera. Estos tráficos se extendiénden incluso a los territorios protegidos de la Reserva de la Biosfera con total impunidad.

México tiene que hacer más

Según estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se estima que desde el año 2000 se han talado casi 100.000 hectáreas de bosque templado (equivalente al 42,5% de la superficie de Ciudad de México), principalmente por el cambio de uso de suelo para el cultivo de aguacate y la ganadería, sin olvidar la deforestación ilegal.

En el estado de Michoacán, en los próximos años, si no se detiene la deforestación indiscriminada, se estima entre 50 mil y 60 mil hectáreas de bosques de pino y encino se convertirán en nuevas plantaciones de aguacate de no intervenir las autoridades. 

En la reciente COP26 de Glasgow, México firmó -aunque a última hora- junto con otros 105 países una declaración para detener la deforestación y la degradación de las tierras dentro de 2030. Más allá de lo efectiva que pueda llegar a ser esta declaración, de lo que existen serias dudas, México debe comprometerse a proteger su inmenso patrimonio ambiental y al mismo tiempo trabajar en defensa de las vidas de quienes protegen la naturaleza y los derechos humanos.  


  1. 67% respecto a 2019Global Witness documentó en todo el mundo un total de 227 asesinatos entre defensores de la naturaleza y de los derechos humanos en 2020.