40 años salvando las selvas tropicales:
la historia de nuestra organización










Los inicios del trabajo de toda una vida
Los inicios del trabajo de toda una vida
A finales de la década de los 70, el sociólogo Reinhard Behrend, de Hamburgo, viaja a las selvas tropicales de África e Indonesia. Allí ve venir una catástrofe: se están destruyendo bosques primarios ancestrales.
Día tras día caen árboles gigantes uno tras otro. Para fabricar nuestros muebles, bancos para los parques y madera contrachapada. Las empresas madereras europeas tenían concesiones de explotación de madera en las selvas tropicales de África.
Desde el primer momento, Behrend lo ve claro: «Hay que hacer algo sin demora». De lo contrario, chimpancés, gorilas y orangutanes amenazados no tendrán ninguna posibilidad de sobrevivir.
Su modelo a seguir: el Rainforest Information Centre de Australia. «¡Activistas que se interponen en el camino de las excavadoras, se encadenan a los árboles, se entierran hasta el cuello! Acciones directas, como las que se organizaban en Alemania contra las centrales nucleares».
¡Y los australianos estaban teniendo éxito! En Hamburgo, Reinhard y su compañera Bettina encontraron aliados: en junio de 1986 fundaron la asociación «Rettet den Regenwald» (Salva la Selva).
Han pasado 40 años desde entonces. De compromiso con las selvas tropicales. Manifestaciones, campañas, resistencia. Un pequeño equipo, conectado a nivel mundial, que trabaja cada vez con más organizaciones aliadas en los países tropicales.
La revista: altavoz desde el primer momento
La revista: altavoz desde el primer momento
El mismo día de la fundación de la asociación se publicó el primer número de la «Regenwälder Zeitung», con 16 páginas escritas a máquina e ilustradas en blanco y negro.
La revista —rebautizada como «Regenwald Report»— sigue existiendo hoy en día: se publica cuatro veces al año, en formato digital e impreso, y se envía gratuitamente por correo. Con reportajes, análisis, artículos de fondo y llamados a la acción.
Los temas que trata son hoy tan acuciantes como entonces: en África y Asia se destruyen selvas tropicales para obtener madera tropical. En el Amazonas, los gigantes de la selva virgen caen para dar paso a plantaciones de soja y pastos para el ganado; en Indonesia, para las palmeras de aceite.
Desde hace tres años, contamos con una versión en español bajo el nombre «Crónicas de la Selva», que se publica digitalmente una vez al año.









www.salvalaselva.org - con una red global
www.salvalaselva.org - con una red global
En 1999, «Rettet den Regenwald» se estrena en Internet. Al principio, en alemán. Ahora ya está disponible en siete idiomas.
Las páginas están repletas de peticiones, noticias, temas destacados, vídeos... A lo largo de los años, millones de personas de todo el mundo se han informado de nuestra mano sobre las selvas tropicales y han pasado a la acción.














La asociación hoy: versátil y solidaria
La asociación hoy: versátil y solidaria
Nuestro equipo está formado actualmente por 20 expertas y expertos. Estamos presentes en todos los continentes, nos enfrentamos a la destrucción de la naturaleza y a las violaciones de los derechos humanos, y trabajamos constantemente para preservar la naturaleza.
Seguimos los caminos ya probados con charlas, puestos informativos y entrevistas. Nos atrevemos con seminarios web y podcasts. Debatimos con los políticos y les presentamos peticiones con cientos de miles de firmas. Investigamos sobre el terreno, visitamos y recibimos a nuestras aliadas de la selva tropical para mantener el contacto de primera mano.










Nuestras aliadas en la selva tropical: enérgicas y decididas
Nuestras aliadas en la selva tropical: enérgicas y decididas
Las comunidades indígenas, guardianes forestales, defensores y defensoras de los derechos humanos… En su conjunto, preservan el hábitat de animales y plantas, hogar además de millones de personas. Protegen la naturaleza, a veces con acciones espectaculares, otras veces con pequeños gestos.
«La información es nuestra arma más poderosa», afirma Nordin, de Save our Borneo.
Con GPS, vídeos y fotos, estos defensores de la selva tropical documentan la deforestación. Denuncian los delitos ambientales e informan a políticos y medios de comunicación. Mediante folletos, películas y talleres, sensibilizan a la población.
Salva la Selva apoya actualmente unos 50 proyectos en el Sur Global. No nos limitamos a ser meros financiadores, sino que apoyamos activamente a nuestras aliadas con labores de divulgación, presión política y fortalecimiento de redes. Confiamos en las personas que actúan como activistas sobre el terreno, en sus conocimientos, su pericia y su experiencia.
Las grandes campañas
Las grandes campañas
«¡Tenemos que alzar la voz! Al fin y al cabo, son las empresas alemanas y el dinero de los contribuyentes europeos los que están destruyendo las selvas tropicales. Plantar árboles por sí solo no sirve de nada para frenar, sino que hace falta, sobre todo, que nos levantemos en protesta». (Reinhard Behrend, 1986)
Madera tropical
¡Detengamos la importación de madera tropical! – Fue nuestra primera gran campaña. Concebida para durar muchos años. Las empresas madereras europeas, entre ellas algunas alemanas, saquean los bosques tropicales del planeta con la ayuda de funcionarios y gobiernos, muy a menudo corruptos.
Nuestra perseverancia ha dado sus frutos: las personas son conscientes de los problemas relacionados con la madera tropical y la boicotea; incluso hay ciudades y municipios que renuncian a utilizarla.
Sin embargo, sellos como el FSC, que certifican una producción supuestamente sostenible, socavan la renuncia a la madera tropical.
La tala sigue teniendo en vilo a muchas regiones, como sucede por ejemplo en Nigeria. El presidente Tinubu ha prohibido la exportación de troncos, pero a los traficantes de madera les importa poco y siguen llenando sus camiones sin que nadie les moleste. En cambio, la policía llega a perseguir a activistas ambientales como nuestro colaborador Martins Egot.
Aceite de palma
Es la primavera de 1999: «Desayuno en llamas», es el título que aparece en la portada de nuestra revista. El tema central que tratamos es el aceite de palma procedente de Malasia e Indonesia, destinado a los consumidores europeos. Grandes empresas como Unilever, Nestlé y Henkel importan cada vez más aceite de palma para untar, dulces y detergentes.
Al principio de manera lenta, pero cada vez con mayor incidencia, las protestas de ecologistas y de quienes defendemos los derechos humanos dan sus frutos. Logramos que se reconozca el aceite de palma como un problema. Los ámbitos político y económico reaccionan ante la presión. Desde diciembre de 2014, es obligatorio indicar en los envases de los alimentos qué ingredientes contienen. De este modo, consumidoras y consumidores pueden optar por productos sin aceite de palma. Muchos fabricantes se han ido pasando a aceites vegetales locales y tradicionales
Biocombustibles
Con el cambio de siglo, las materias primas vegetales deben sustituir al petróleo y proteger el clima. En Europa, el aceite de palma y el de colza se utilizan en los depósitos de gasóleo y en centrales de co generación de energía, gracias a subvenciones de miles de millones y a las obligaciones de mezcla. A partir del maíz, el trigo o la caña de azúcar se produce etanol como aditivo para la gasolina.
Como consecuencia, se queman las selvas tropicales en Asia y América Latina para dejar sitio a esos monocultivos. Los precios de los alimentos se elevan de forma espectacular, porque se crea una competencia entre llenar el depósito con gasolina o poner alimentos en los platos.
Entonces llega el gran éxito: gracias a las campañas, la UE comprende y cambia de rumbo. Progresivamente elimina el uso de aceite de palma en los depósitos y las centrales eléctricas, con 2030 como horizonte. Muchos países lo hacen antes. Entre ellos, Alemania en 2023.
Minería
Aunque la opinión pública apenas lo perciba, la minería es una gran amenaza para las selvas tropicales. En un principio se trataba de la bauxita, el mineral de hierro y el oro. A mediados de la década de 1990, una empresa intentó explotar yacimientos de cobre en las selvas tropicales de montaña de Ecuador. El hecho de que fracasara se debe también a nuestra organización aliada DECOIN, con la que colaboramos largos años.
Actualmente la llamada «transición verde» hacia la movilidad eléctrica se está convirtiendo en un motor de destrucción de la selva tropical: los coches y sus baterías necesitan cantidades ingentes de cobalto, coltán, grafito y litio. La extracción de níquel está devastando zonas enteras de las islas de Sulawesi y Palawan, en Indonesia y Filipinas, respectivamente. Los pueblos indígenas, y muy especialmente los colectivos de mujeres, resisten contra esta destrucción —¡con nuestro apoyo y con gran éxito!—. Hemos logrado salvar de la tala casi medio millón de hectáreas de selva tropical.
Petróleo
El petróleo no solo se extrae en los desiertos del Golfo Pérsico. También en las selvas tropicales. El Parque Nacional Yasuní, en Ecuador, es un foco de resistencia contra esta industria desde hace 40 años. La nacida como alianza YASunidos, hoy colectivo, logró que en 2023 se celebrara un referéndum contra la extracción de petróleo… ¡y ganó! Desde entonces, el Gobierno ecuatoriano intenta ignorar la decisión. Pero nuestra organización sigue apoyando esta resistencia.
En el continente africano también florece el negocio del petróleo. En la República Democrática del Congo, el Parque Nacional de Virunga y sus gorilas se ven amenazados por el auge petrolero. El negocio se topa con la resistencia: «Stop EACOP» —detengamos el oleoducto que atraviesa África Oriental— exigen la población y los grupos ecologistas de Uganda. Muchos de ellos son estudiantes, a veces dispuestos incluso a arriesgarse a acabar en la cárcel por sus protestas.
Desiertos verdes: plantaciones de árboles para papel
El consumo de papel y cartón está en auge. La madera de eucalipto y acacia es la materia prima más codiciada. Para ello, se talan bosques y se expanden monocultivos. A menudo de forma ilegal y en tierras indígenas. Animales como los orangutanes y los tigres pierden su hábitat en Asia, los suelos se erosionan y las inundaciones se agravan. En Brasil, pueblos indígenas, como los pataxó, y pequeños agricultores de los movimientos campesinos “sin tierra” se resisten a estos «desiertos verdes» que amenazan su existencia. Les apoyamos porque:
¡Las plantaciones de árboles no son bosques!
Selva tropical en nuestros platos: carne, huevos y lácteos
En Sudamérica se talan selvas tropicales para cultivar pienso y producir carne de ganado vacuno. Los monocultivos de soja ocupan grandes extensiones, que se rocían con enormes cantidades de pesticidas.
Los pastos para ganado se extienden a lo largo de 3 millones de kilómetros cuadrados, devorando bosques y sabanas.
Pero hay gran resistencia, por ejemplo, por parte de pueblos indígenas como los Akroá Gamella y los Munduruku. Son pueblos indígenas aliados a los que apoyamos, además de a una docena de organizaciones que luchan contra la industria de la soja y la carne.
Derechos de los pueblos indígenas
Los pueblos indígenas son los mejores guardianes de los bosques en todo el mundo. Con su modo de vida propio y sus conocimientos tradicionales y cultura, preservan alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta. Por ello, cuando sus derechos sobre la tierra están reconocidos por ley, constituyen una protección eficaz contra la deforestación y el acaparamiento de tierras. Esto se aprecia claramente, por ejemplo, en la cuenca del Amazonas, donde amplias regiones son territorios indígenas reconocidos legalmente.
En Indonesia, los bosques son propiedad del Estado. Solo desde hace poco tiempo pueden los pueblos indígenas hacer valer su derecho a sus territorios. En Borneo, Sumatra y Papúa, apoyamos a las comunidades en sus trámites burocráticos. Por primera vez, elaboran mapas, documentan la biodiversidad y plasman su historia por escrito.
Los pueblos indígenas sufren las consecuencias de la destrucción de la naturaleza, pero a veces también por políticas de protección. Concretamente, cuando se ven obligados a ceder tierras para la creación de parques nacionales. Este ha sido, por ejemplo, el destino de los indígenas Masái, en Tanzania, y de los Batwa, en el Congo. Este concepto se denomina «conservación tipo fortaleza» de la naturaleza, algo que rechazamos rotundamente en casos como los mencionados, en los que conlleva el desplazamiento forzado de millones de personas de pueblos indígenas y comunidades locales.
Buenas noticias de nuestros socios y socias de la selva tropical
Buenas noticias de nuestros socios y socias de la selva tropical
Liberia logra proteger a los chimpancés
El pequeño país Liberia alberga una población especialmente numerosa de chimpancés. La Wild Chimpanzee Foundation sienta las bases científicas para la creación de áreas protegidas y organiza a los «Eco-Guards», que pertenecen a los pueblos circundantes. Las mujeres desempeñan un papel clave en esta labor. Durante sus patrullas, en 2025 recorrieron unos 1.050 kilómetros en zigzag en el Parque Nacional Grebo-Krahn, una distancia equivalente a la que separa por carretera en España A Coruña de Almería. Resulta muy alentador que hayan encontrado menos indicios de caza ilegal que el año anterior.
Camboya: Premio Nobel Alternativo para Mother Nature Camboya, diciembre de 2023
«Mother Nature Camboya es un grupo de arrojados jóvenes activistas que defienden la naturaleza y la democracia», afirma Ole von Uexküll, director ejecutivo de la Right Livelihood Foundation, que otorga el Premio Nobel Alternativo. «A pesar de las detenciones, persecuciones judiciales y vigilancia que han sufrido, defienden los derechos ambientales y civiles de la población camboyana».
Algunos de sus miembros están pagando un elevado precio por ello: en julio 2024, diez de ellos fueron condenados a largas penas de prisión.
Brasil: empresa alemana y Unión Europea «perdonan» a la selva amazónica
En el noreste de Brasil, unos empresarios portugueses planificaron construir una línea ferroviaria de mercancías de 500 kilómetros de longitud, para atravesar la región amazónica, así como un puerto en el cinturón de manglares de la costa atlántica, con el fin de exportar mineral de hierro, soja, hidrógeno y otras materias primas.
Junto con una red de organizaciones, ejercimos presión contra ese proyecto en Brasil, Berlín, Bruselas y Ginebra. Con éxito: la empresa ferroviaria alemana pública Deutsche Bahn se retiró y la UE no aportará fondos. Los empresarios aún no se han rendido; nuestra organización aliada Justiça nos Trilhos sigue activa. ¡Nosotros también!
Panamá: un tribunal revoca la concesión minera
En 2023, el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la concesión minera de la empresa Cobre Panamá. Durante meses, la población y grupos ecologistas habían protestado contra la destrucción de un entorno natural rico en biodiversidad. Ahora, Panamá tiene la oportunidad histórica de emprender el camino hacia un futuro sin grandes minas metalíferas.
Nigeria no construirá «superautopista» a través de la selva
En Nigeria, el gobernador del estado de Cross River quería construir una «superautopista» a través de la selva tropical, pero subestimó la resistencia. Aunque las excavadoras ya habían empezado a abrir un claro, tuvo que abandonar el proyecto. Formamos parte de la coalición que resistía al proyecto y, desde entonces, colaboramos estrechamente con los defensores del medio ambiente locales, en especial con los indígenas del pueblo Ekuri. Su bosque y el compromiso con el que lo protegen son un ejemplo de oportunidad de supervivencia para las selvas tropicales.
Indonesia: ¡pueblos indígenas de las islas Aru salvan un millón de hectáreas de bosque!
Al sur de Nueva Guinea se encuentran las islas Aru, cubiertas de selva tropical y bordeadas de manglares. Desde hace muchos años, los inversores tienen el ojo puesto en los bosques y las tierras, con el fin de destinarlos a plantaciones de caña de azúcar o pastos para ganado. Sin embargo, la fuerte resistencia de los indígenas sigue protegiendo hasta hoy las islas de la explotación.
«Salva la Selva nos conecta con el mundo y nos da a los pueblos indígenas fuerza y esperanza», afirma Usman Ali, del pueblo Gayo, de Indonesia.
Declaraciones como esta son, a la vez, nuestra motivación y una gran responsabilidad. Uniendo fuerzas, continuamos nuestra exitosa labor en favor de la conservación de las selvas tropicales, apoyo a sus pueblos y la fauna, con vuestra ayuda.
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Foto 1: Rettet den Regenwald, Foto 2: kein, Foto 3: Karl Ammann, Foto 4: Rettet den Regenwald, Foto 5: Rettet den Regenwald, Foto 6: Rettet den Regenwald, Foto 7: Rettet den Regenwald / Mathias Rittgerott, Foto 8: Marianne Klute/Rettet den Regenwald, Foto 9: Reiner Tegtmeyer, Foto 10: Rettet den Regenwald - 2:
Foto 1: RdR, Foto 2: RdR, Foto 3: RdR, Foto 4: RdR, Foto 5: RdR, Foto 6: RdR, Foto 7: RdR, Foto 8: RdR, Foto 9: RdR - 3:
Foto 1: Rettet den Regenwald e.V., Foto 2: Rettet den Regenwald e.V., Foto 3: Rettet den Regenwald e.V., Foto 4: Rettet den Regenwald e.V., Foto 5: Rettet den Regenwald e.V., Foto 6: Rettet den Regenwald e.V., Foto 7: Rettet den Regenwald e.V. - 4:
Foto 1: nicoleobermann, Foto 2: IFAW/U. Steinert, Foto 3: Stefanie Hess, Foto 4: Rettet den Regenwald e.V., Foto 5: Regionalgruppe Berlin, Foto 6: Aceh Wetland Forum, Foto 7: Sanz-Hess - 5:
Foto 1: Collage RdR, Foto 2: SOB, Foto 3: World Rainforest Movement WRM, Foto 4: Anne Pictet, Foto 5: SADIA, Foto 6: Robert/ Tunde Morakinyo, Foto 7: CALG, Foto 8: FKL, Foto 9: Rita Glaus, Foto 10: SOB - 6:
Foto 1: Global Witness, Foto 2: Pusaka, Foto 3: Nicolas Neubauer, Foto 4: WALHI Sulsel, Foto 5: StopEACOP, Foto 6: Alf Ribeiro/Shutterstock.com, Foto 7: Christine Denck, Foto 8: EPN - 7:
Foto 1: Sonja Metzger/ WCF, Foto 2: Mother Nature Cambodia, Foto 3: Rettet den Regenwald / Stefanie Hess, Foto 4: Radio Temblor, Foto 5: Rettet den Regenwald / Mathias Rittgerott, Foto 6: Forest Watch Indonesia