El agua es un derecho humano y no una mercancía

La defensa del agua es además la defensa de la vida, la dignidad y el reconocimiento de los pueblos.

El agua es un derecho humano y no una mercancía

La defensa del agua es además la defensa de la vida, la dignidad y el reconocimiento de los pueblos. Cada ocho segundos muere un niño o niña a causa de enfermedades relacionadas con el agua, que serían prevenibles de tener acceso a agua potable y saneamiento adecuado. Toda persona debería tener asegurado este derecho fundamental.

En la actualidad, casi dos mil millones de personas viven en áreas de estrés hídrico y tres mil millones no tienen agua corriente en las inmediaciones de sus viviendas. La situación empeora conforme el mundo se queda sin agua limpia. Muchas comunidades alrededor del mundo se enfrentan a los impactos del cambio climático y a la crisis global del agua.
 
El derecho humano al agua debería establecerse para que a nadie se le pueda negar el agua para las necesidades básicas de la vida por la falta de posibilidad de pagar. Se trata de prevenir que las corporaciones transnacionales hagan negocios multimillonarios con el agua y de que no adquieran sobre esta derechos sin precedentes, como sucede de manera alarmantemente creciente. Según el presidente boliviano Evo Morales, “el agua no debe ser más un negocio privado, sino un derecho que el Estado da a sus pueblos”. En Bolivia hay una larga tradición de defensa del agua por parte de la población. En opinión de quien fuera embajador de Bolivia ante la ONU, Sr. Pablo Sólon, “la falta de acceso al agua limpia es la más grande violación a los derechos humanos en el mundo".
 
Es importante codificar mediante leyes y tratados la obligación de los estados a proveer agua en cantidad suficiente, calidad adecuada, accesible y asequible para toda su población, lo que sirve de impedimento a quienes pretenden comerciar con el agua y lucrarse con su acaparamiento.
 
La 3a. meta del 'objetivo 7' de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es la 'sostenibilidad ambiental', y reza: “reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento”.

El agua como derecho humano: un triunfo de los pueblos

La Asamblea General de las Naciones Unidas en su reunión del 28 de julio de 2010, aprobó la resolución presentada por Bolivia para que el agua y el sanemiento fueran declaradas un derecho humano.
 
El proyecto resalta la necesidad de que la comunidad internacional coopere para que la humanidad tenga acceso al agua y al saneamiento. A partir del visto bueno de la ONU, se instaba a los diferentes gobiernos a actuar en consecuencia para apoyar en todo sentido programas que permitan a toda la humanidad acceso al recurso vital. La resolución tuvo 122 votos a favor, 41 abstenciones y 0 en contra.
 
Cabe destacar que algunos países europeos votaron a favor de la iniciativa: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Portugal, Noruega, Suiza... La gran mayoría de los países del Sur votaron a favor. Se abstuvieron, entre otros los Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Israel, Irlanda, Holanda, Japón, Korea, Austria, Australia, Polonia, Rumania, Croacia.
 
De acuerdo con estudios realizados por la ONU, en el mundo, al menos 884 millones de personas carecen de agua limpia y 2.500 millones sólo pueden acceder a ésta a más de tres kilómetros de distancia de sus hogares. El estudio indica también que 2.700 millones de personas carecen de servicios de saneamiento y otras 1.200 no cuentan con servicios de limpieza y de aseo, ni letrinas.
 
La resolución de la ONU es un gran triunfo de los pueblos y de todos las personas comprometidas para que el agua sea de todos. Este triunfo es una muestra del sentido que adquiere el trabajo de los grupos y movimientos sociales, y la necesidad de seguir comprometiéndose por los derechos humanos y la defensa del medio ambiente.

Campaña Europea "El agua es un derecho humano"

Existe una campaña ciudadana en la Unión Europea para impulsar el compromiso con el derecho humano al agua y el saneamiento. Es una herramienta para que la Comisión Europea cambie de enfoque y que anteponga el derecho y la prestación de servicios públicos al mercado y la competencia. Su finalidad es la consecución del acceso universal (y global) al agua y saneamiento, y la preservación de los limitados recursos hídricos públicos para las generaciones futuras.

Para unirse a la campaña con su firma.

Información sobre la campaña.