Sin fiestas en el Bajo Aguan: conflicto y robo de tierras en Honduras

Una mala combinación: palma, militares y campesinos
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Fin de la petición: 19 may. 2014

En Honduras no han estado para fiestas. La industria de los biocombustibles en Centroamérica tiene como consecuencia el desplazamiento de la población campesina, la destrucción de bosques, pérdida de soberanía alimentaria y calentamiento global. El grave conflicto actual en el Bajo Aguán, en Honduras, es por las tierras que fueron usurpadas a los campesinos por terratenientes palmicultores ávidos de dinero y poder. Ha habido varios asesinatos y la población se ha visto desplazada. En este momento una persona se encuentra desaparecida. Se requiere urgente solidaridad de personas y organizaciones de todo el mundo.

Carta

Los campesinos del Bajo Aguán cultivan alimentos para su subsistencia y la de sus familias en las tierras en cuestión. En busca de reconocimiento de su ilegitimidad, el régimen de facto de Porfirio Lobo medió una negociación entre campesinos y terratenientes, para que los campesinos pudieran acceder a 11.000 hectáreas de tierra que se comprarían con fondos públicos a un terrateniente bajo la condición que sembraran palma aceitera en la mitad y la vendieran al mismo terrateniente. Detrás de las condiciones un sólo nombre: el del terrateniente Miguel Facussé Barjum.

En Honduras se dice de Miguel Facusse, el palmicultor más poderoso, que se apoderó de sus tierras por métodos fraudulentos, pagádolas a menos del 10% de su valor. También se le acusa de perseguir y atacar sistemáticamente a los campesinos. Todas las fuentes coinciden en afirmar que es el responsable directo de varios asesinatos en el Aguán: en 2010, tres en agosto, una en septiembre, y cinco en noviembre. También en los primeros días de enero 2011 ya ha habido noticias de dos jóvenes campesinos seriamente heridos y un desaparecido, periodista vinculado al MUCA. "Para qué se acercan a mis propiedades sabiendo que mis hombres estaban armados" se ha oído decir a Facussé. Existe además un teatro mediático para justificar la masiva operación militar, alertando a la población sobre la supuesta presencia de "campesinos guerrilleros, entrenados en el extranjero".

Se sabe también que Facussé es uno de los pilares del golpe de estado perpetrado en Honduras el año pasado. Es propietario de empresas como Mejores Alimentos, Químicas Dinant, Exportadora del Atlántico, así como de procesadoras de aceite en la zona del Bajo Aguán, algunas financiadas con millones ya concedidos por el IFC del Banco Mundial, o a la espera de aprobación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Centroamericana (BCIE) o la DEG alemana, según informaciones difundidas por la propia empresa. Pretende beneficiarse también del incipiente 'mercado de carbono' que en vez de dar solución real al cambio climático permite a las industrias de los países del Norte a seguir contaminando. Para ampliar su actual radio de exportación a Centroamérica y México, tiene ahora en la mira a Europa y Estados Unidos. Ninguno de estos organismos o gobiernos parece tomarse en serio las cuestiones de derechos humanos y se continúa con los negocios como si tal cosa.

Así se van gestando complicidades con la perversidad detrás del negocio de los biocombustibles y de atroces violaciones de derechos humanos asociadas a la expansión del cultivo de la palma aceitera a nivel mundial. Y esto se hace bajo los términos "sostenible", "energía renovable" y "mecanismo de desarrollo limpio" bajo los que se gesta un gran lavado verde de la imagen de la industria, para lo que la producción de biocombustibles grandemente promocionada por las políticas europeas de biocombustibles se presta encantada.

Se requiere solidaridad internacional, la de todos nosotros. Invitamos a todos a sumarse a esta carta de solidaridad con los campesinos hondureños del Bajo Aguán, firmando el formulario que se encuentra abajo.

Actualización Marzo 2011: Informe Misión Internacional de Verificación - Honduras: Violaciones de Derechos Humanos en el Bajo Aguán

 

Carta

Aparición con vida de Juan Chinchilla, desaparecido

Desmilitaricen la región

Detengan YA la represión

El boom de la palma aceitera a nivel mundial, como materia prima para agrocombustibles y para la industria alimentaria y las condiciones óptimas para su comercio a nivel mundial disparan la avaricia de terratenientes.

En este contexto, en el litoral pacífico hondureño, en la región del Bajo Aguán, departamentos de Colón y Zacate Grande, se encuentra ocupada militarmente bajo el régimen de facto de Porfirio Lobo. Todo apunta a que objetivo principal de la militarización es preservar los intereses económicos del terrateniente Miguel Facussé y otros, a pesar de que todos en la región saben que ocupan tierras que pertenecen legítimamente a los campesinos, quienes las reclaman históricamente para su subsistencia. La producción de palma aceitera florece en la región.

Centenares de militares y policías armados ocuparon la zona golpeando a pobladores, deteniendo decenas de personas y sembrando el terror. La población civil desarmada es reprimida y reina la impunidad. Los medios de comunicación del gran capital ocultan todos estos hechos o los manipulan calificando a los campesinos que defienden sus derechos de “guerrilleros armados”, con lo que se justifican los ataques. Ha habido numerosos asesinatos y heridos en 2010, y ya en 2011 se reporta la desaparición de Juan Chinchilla.

Por esos motivos:

Exigimos la inmediata aparición con vida y sin perjuicio a la salud de Juan Chinchilla, quien desapareció el sábado 8 de enero de 2011.

Responsabilizamos al empresario palmicultor Miguel Facussé, Porfirio Lobo como responsables de los crímenes de campesinos el Aguán. Asesinados del Movimiento Campesino MUCA en Septiembre 2010 fueron Víctor Mata Oliva (40) Sergio Amaya (18) Roldin Villeda (15), Oscar Geovanny Ramírez (16) y Francisco Miranda Ortega (55); en Noviembre 2010 fueron Ignacio Reyes (50), Teodoro Acosta (40), Siriaco Muños (56), Raúl Castillo (45) José Luis Sauceda (32); Heridos el 2 de enero 2011: Franklin Padilla (17) ; Desaparecido desde el 8 de enero 2011 está Juan Chinchilla.

Hacemos un llamado a los gobiernos del mundo y los organismos internacionales de derechos humanos a que presten atención a lo que sucede en Honduras, donde la vida y la integridad humana son irrespetados sistemáticamente, mientras más y más países reconocen el régimen de facto hondureño. El negocio de la palma no significa desarrollo sino sometimiento, agresión, desplazamiento y hasta muerte para la población campesina.

El Banco Mundial debe mantener la suspensión de la financiación pública y privada del sector de la palma en todo el mundo y en Honduras, que se autoimpuso debido a denuncias comparables a esta y sucedidas en otros países productores de palma como Indonesia.

La Unión Europea debe revisar sus políticas de biocombustibles que tienen como consecuencia situaciones como la que se está viviendo en el Bajo Aguán de parte de la población, y de cuya inminencia vienen advirtiendo las organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos.

Cualquier propuesta de proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio MDL y la posibilidad de beneficiarse a través de la venta de créditos de carbono en las plantaciones y molinos de palma en la región del Bajo Aguán no debe llevarse a cabo en un contexto de violaciones de derechos humanos como el denunciado.

La Organización de Estados Americanos (OEA); la Organización de las Naciones Unidas (ONU) deben condicionar y revisar en su caso la reintegración de Honduras a los mismos en tanto no demuestre avances definitivos en el respeto a los Derechos Humanos del pueblo hondureño y se instale la Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras.

Animamos a todas las organizaciones del mundo a unirse exigiendo respeto a los derechos humanos de las/os ciudadanas/os hondureños.