Papua en la mira de la agroindustria

Mujer de Papua con un canguro bebe al hombro Bosques, personas y animales están severamente afectados por la expansión de las plantaciones industriales (© Nyctalimon/Flickr - CC BY 2.0)

El presidente indonesio Joko Widodo prometió al iniciar su mandato en 2014 proteger la selva y respetar los derechos indígenas. Ahora quiera sacrificar 1,2 millones de hectáreas de selvas y territorio ancestral indígena para plantaciones agrícolas ¡Hay que recordar al presidente su promesa electoral!

Carta

Para: Presidente de Indonesia Joko Widodo

No a los mega proyectos agrarios en Merauke y en Papua. Defienda la selva y los derechos indígenas.

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En Merauke, provincia de Papua, las plantaciones de arroz crecerían en los próximos tres años hasta alcanzar 1,2 millones de hectáreas manejadas con la tecnología más moderna de la industria agraria. “Merauke tiene que convertirse en la reserva de arroz no sólo de Indonesia sino del mundo entero”, dijo Widodo y añadió con entusiasmo: “¡aquí tenemos millones de hectáreas disponibles!”. A medio plazo sería posible según el presidente incluso llegar a 4,6 millones de hectáreas de plantaciones de arroz.

Lo que no dijo: Merauke quedaría sepultada totalmente bajo los campos de arroz. Sería el fin de este ecosistema único de bosques tropicales, bosques secos, humedales, savanas y manglares. Y el fin de la cultura tradicional y forma de vida de los y las cerca de 70.000 indígenas malind, que viven dispersos en las selvas, que cultivan la palma de sagú y cultivan sus pequeñas parcelas.

“Vivimos de la selva y del segú y no del arroz”, dice un anciano del pueblo. „Entregar nuestra tierra es igual a suicidarnos. Sin tierra no podemos tener más hijos ni nietos, porque no tendrán donde vivir”.

Las familias malind están con razón alarmadas con los nuevos planes. En Merauke existe ya desde 2010 el mega proyecto agrario MIFEE Merauke Integrated Food and Energy Estate. Más de un millón de hectáreas – un cuarto del distrito – cayó en sólo cuatro o cinco años en las manos de empresas agrarias que plantan palma, caña de azúcar y eucalipto.

El presidente Joko Widodo prometió antes de su elección proteger las selvas y defender los derechos indígenas. Le pedimos que mantenga su promesa y conserve los paisajes naturales únicos de Papua.

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Papua y Merauke

Nueva Guinea es la segunda isla más grande del mundo. El este pertenece al estado independiente Papua Nueva Guinea y la parte oeste fue incorporada a Indonesia desde 1962. Esta parte indonesia se compone de dos provincias Papua y Papua Occidental.

El distrito Merauke en el sudeste de Papua es con 4,5 millones de hectáreas el más grande de Indonesia. Tiene una población de unas 300.000 personas y una densidad de población de 0,7 por km2. Una de cada cuatro personas que viven en Papua son indígenas. Hay varias etnias malind que viven de la producción de la palma de sagú, sus huertos, otros productos del bosque y de la caza.

Los mayores problemas son, al igual que en otros distritos de Papua, la casi inexistente infraestructura, la educación deficiente y un servicio de salud esporádico.

La economía y el sector servicios están dominados por personas foráneas. Merauke ha sido un área de destino del progrma indonesio de transmigración y se establecieron allí colonos de Java y otras islas, especialmente cerca de la frontera con Papua Nueva Guinea. Además, en la región existe una fuerte presencia militar. Todo contribuye a marginalizar a los indígenas de Papua.



Palma aceitera en Papua

La palma aceitera no jugaba ningún papel en Papua hasta hace pocos años. Había unas pocas plantaciones, pero la productividad y su significado económico eran escasos. Recién con la política de energías renovables de los países industrializados Papua entró en la mira de la agroindustria.

En respuesta al boom de la palma aceitera, desde Jakarta se empezó a hablar en 2006 de expandir las plantaciones de palma aceitera hasta 20 millones de hectáreas en 2025. La mitad de estas surgen en Kalimantan/Borneo (10 millones de hectáreas), 7 millones de hectáreas en las dos provincias indonesias de Papua. Según el ministerio agrario hay o habrá plantaciones de jatrofa de las mismas dimensiones para la producción de agrocombustibles, así como tapioca, palma de sagú y caña de azúcar para la producción de etanol, entre otros lugares en Papua.

Especial interés tiene la agroindustria en la amplia llanura inundada del río Meraukes. “El mercado europeo es el que determina, y aquí se van a establecer las plantaciones”, dijo el ex jefe de distrito de Merauke John Gluba Gebze. A principios de 2007 hubo un boom de la palma aceitera. El distrito concedió generosos permisos en los bosques de Merauke.

El plan de convertir a Merauke en un centro agrario tomó forma en 2009 con el megaproyecto agrario MIFEE Merauke Integrated Food and Energy Estate. Este proyecto agrario que debía producir aceite de palma para el sector energético y arroz para el sector alimentario. Así empezó el asalto a las selvas.

MIFEE – Merauke Integrated Food and Energy Estate

Es el proyecto económico más grande de Indonesia. Docenas de empresas indonesias y asiáticas participan del negocio. La toma de tierras sucedió generalmente bajo protección militar o mediante engaños y otros métodos sucios. La resistencia es grande. Más de un cuarto del distrito está ya en manos de empresas.

MIFEE no sólo amenaza las selvas y otros ecosistemas, sino también masivamente la existencia de los pueblos indígenas. No tienen oportunidad frente al robo de tierras, quedan marginalizados y son discriminados. Hay resistencia al robo de tierras, contra los métodos criminales de las grandes empresas asiáticas, hay protestas contra la tala de los maravillosos bosques, pero hasta ahora sólo han sido reprimidos, a menudo por el ejército omnipresente.

Esto abre la preocupante pregunta de porqué el presidente indonesio Joko Widodo ha roto de esta manera sus promesas de campaña de proteger las selvas y fortalecer los derechos indígenas.



Programa de alimentos o Merauke como reserva de arroz

El gobierno indonesio pretende establecer 1,2 millones de hectáreas de plantaciones de arroz en Merauke en sólo tres años. La clave para lograr este objetivo se encuentra en la agricultura industrial mecanizada y no en el fomento del pequeño campesinado.

Las inversiones provendrían tanto del presupuesto estatal como del sector privado. El proyecto sería llevado a cabo por la empresa estatal Pupuk Indonesia Holding con la creación de una nueva empresa PT Pangan. PT Pangan recibe 750.000 hectáreas, el ministerio de agricultura tendrá a su cargo 250.000 hectáreas y las restantes 200.000 hectáreas serán asignadas a empresas privadas.

El megaproyecto pertenece al programa MIFEE (2010-2030) que al menos en el papel consiste en un gran proyecto de alimentación y energía. Pero en el marco de este programa, hasta ahora se han producido principalmente monocultivos energéticos (266.274 ha de palma aceitera y 579.563 ha de caña de azúcar y 593.942 ha de plantaciones de madera para la industria papelera).

El programa de alimentos tiene alta prioridad para los políticos. La mayor parte del arroz se produce hoy día en Java y Bali, en suelos volcánicos fértiles. Allí vive la mayoría de la población. Pero la sobre explotación, los cambios de uso del suelo, la degradación de los suelos y el crecimiento de la población tienen como consecuencia que indionesia tenga que importar alimentos básicos como el arroz.

En Merauke se quiere alcanzar el 30% de la producción nacional de arroz (70 millones de toneladas en 2014). La mecanizacion está destinada a doblar la productividad de 4 toneladas por hectárea a 8 toneladas, en total, 24 millones de toneladas por año.

A medio plazo, las plantaciones deben alcanzar los 4,6 millones de hectáreas – una superficie más grande que el distrito. Además de los cultivos energéticos mencionados más arriba, en 69.883 ha de tierras agrícolas se planta arroz, batata, cacahuete y otros productos. El resto, casi 3 millones de hectáreas son bosques, según informaciones de organizaciones locales.

La pregunta es, dónde queda lugar para los 1,2 millones de hectáreas para las megaplantaciones de arroz. Ya que no se planifica transformar las plantaciones existentes de palma aceitera y caña de azúcar, la selva está en serio peligro. Y con ella, también la existencia de los indígenas malind. Su cultura como cazadores y recolectores está seriamente amenazada.

MIFEE y el proyecto de arroz de Merauke se contradicen con las promesas del presidente de proteger las selvas y los derechos indígenas.



La ecología de Merauke

El distrito es rico en ecosistemas: selva tropical al norte, bosque húmedo y humedales, ecosistema de costa y manglares al sur, savanas y bosques secos en el este.

En el sudeste de Merauke se encuentra el Parque Nacional Wasur ( 413.810 hectáreas) que ocupa la décima parte de la superficie total del distrito. Tiene una gran importancia para las aves como área de migración. También es conocido por las enormes colinas de termitas.

La ecología de Merauke ya no está intacta. Se han otorgado desde hace años extensas concesiones a empresas madereras y papeleras. La tala ilegal de madera casi ha extinguido la valiosa madera de Agar (Gaharu). La explotación de arena transforma las costas. La población de la zona informa de que la caza ilegal lleva a la práctica desaparición de los ciervos. El ejército parece estar involucrado en algunas de estas actividades ilegales.

Lamentablemente, las savanas y áreas de bosque seco se consideran a menudo como “ecológicamente degradades”. Por otro lado, la existencia de humedales da por supuesto que Merauke dispone de agua suficiente. Pero sucede lo contrario: Merauke depende totalmente del agua de los ríos y la lluvia para contrarrestar las largas estaciones secas. La alta demanda de agua de los cultivos de palma aceitera y el cultivo de arroz amenazan las reservas de agua en estado ya crítico.

Carta

Para: Presidente de Indonesia Joko Widodo

Sr Presidente Widodo,

Usted prometió proteger las selvas y defender los derechos indígenas. Pero los megaproyectos MIFEE y la reserva de arroz agroindustrial ponen en peligro las selvas aún intactas de Papua y al pueblo indígena malind.

Desde 2010 han plantado ya para el proyecto MIFEE más de un millón de hectáreas con palma aceitera, caña de azúcar y eucalipto. La selva desaparece y las comunidades indígenas pierden su tierra. Quedan marginadas y discriminadas, y su existencia fuertemente amenazada.

Ahora usted planifica establecer en los próximos tres años otras 1,2 millones de hectáreas de enormes plantaciones industriales. De estas se benefician sólo unas pocas empresas y para nada el pequeño campesinado y sus culturas indígenas. No sacrifique las importantes selvas de Papua y los ecosistemas megadiversos de Merauke. Mantenga su palabra y proteja al pueblo indígena malind del sur de Papua.

Sr. Presidente, no deje la soberanía alimentaria en manos de las grandes empresas.
Fomente el pequeño campesinado, comprométase con los derechos humanos, y especialmente los de los indígenas. Defienda la naturaleza biodiversa de Papua.

Atentamente,

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