Agrocombustibles: votación en la Unión Europea

26 feb. 2015

Por todo lo que implica en términos de destrucción de selvas, desplazamiento de comunidades, desestabilización de mercados de alimentos, incremento del efecto invernadero, la política de biocombustibles de la Unión Europea es ya de por sí, un desastre. La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ENVI votó el martes 24 de febrero 2015 unas pequeñas reformas a la misma.

Los vehículos que conducimos en la Unión Europea se abastecen con combustible que contiene una proporción obligatoria de agrocombustible como biodiesel de palma o soja. Esta obligatoriedad está cuestionada por ecologistas por las consecuencias que tiene su producción.

En el trasfondo de la discusión está la necesidad de limitar las nefastas consecuencias de la política de biocombustibles de la UE. A pesar de las deficiencias en las reformas propuestas, la votación salió todo lo bien que podría, dados los puntos a votar de por sí insuficientes. En pocas palabras: ha habido un avance a favor del clima, de los bosques del mundo y las comunidades que dependen de ellos, pero mínimo.

Uno de los puntos a votar era poner un límite a la cantidad de cultivos alimentarios que se pueden destinar a la producción de agrocombustibles. Este límite quedó fijado en un 6% (1). Pero en nuestra opinión no es un gran logro, teniendo en cuenta que actualmente se mezcla un 4,7%. Se votó además la contabilización de las emisiones totales de carbono (2) a partir del -lejano- 2020 para completar el cuadro de los impactos de la producción de biocombustibles en el clima. Y el establecimiento de límites y ciertos criterios para los llamados biocombustibles avanzados o de próxima generación, a pesar de que estos no son según muchos ambientalistas suficientemente rigurosos y podrían fomentar la competencia por el uso de tierras fértiles. Por no hablar del contadictorio objetivo de 6,5% para aumentar el porcentaje de etanol en la mezcla final de gasolina.

Ahora son los gobiernos comunitarios los que deben limitar los biocombustibles que se producen a partir de alimentos. El Gobierno español ha sido uno de las más reacios de toda la Unión Europea a limitar la cantidad de alimentos y tierras cultivables destinadas a abastecer de combustible a los vehículos en lugar de alimentar a las personas. La Comisión Europea estudia sancionar a España por su mala política de energías renovables que incumple varios compromisos comunitarios.

La votación propuesta es una respuesta a las preocupaciones crecientes de los impactos mundiales en las personas y la naturaleza del cada vez mayor uso de los biocombustibles. Sin embargo, dados los resultados de la votación, y a pesar del límite establecido el de los bicombustibles continúa siendo un mercado en expansión y continúa también la competencia que supone con los cultivos que deben estar destinados la alimentación de las personas. Esto ya sucede desde el sudeste de Asia hasta Sudamérica, donde se han cortado bosques para expandir los monocultivos industriales de palma aceitera de cuyo fruto se extrae el aceite para producir el biodiésel. El monocultivo significa expulsión de campesinos de sus tierras por parte de las empresas que forman parte de la industria de los biocombustibles, y conduce a un incremento de los precios de algunos alimentos básicos.

El parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea no lograron acuerdo de un texto para la ley en 2014, por lo que esta es la segunda ocasión en que l@s eurodiputad@s votan enmiendas a la política de biocombustibles.

En las próximas semanas habrá un nuevo intento de negociar una posición común al Parlamento, el Consejo y la Comisión Europea. La votación final sería en abril 2015.





Notas:

  1. El porcentaje total de energía renovable para el transporte es del 10 %, que en la práctica significa en su totalidad biocombustibles líquidos, pues es la única energía renovable disponible para el transporte . Y dentro de este objetivo se quiere fijar ahora el objetivo máximo de biocombustible que es el que se fija ahora en 6%.

  2. Aquí la palabra clave es ILUC, o “cambio indirecto de uso de la tierra”, por sus siglas en inglés, y es la discusión que se refiere la cantidad deemisiones totales a contabilizar producidos por los diferentes efectos de la expansión de los monocultivos industriales en los ecosistemas afectados y los cambios de uso de la tierra que se fuerzan. Es un tema altamente controvertido.