Ahora el salmón 'frankenstein': ¡no queremos comida transgénica!

15 ene. 2013

Tras un largo debate, la Food and Drug Administration (organismo federal que regula la salud en Estados Unidos) aprobó parcialmente el salmón genéticamente modificado. Si obtiene la aprobación definitiva, podría ser el primer animal genéticamente modificado que salga a la venta en el mundo para la alimentación.

El salmón transgénico es de la marca 'AquAdvantage' y ha sido objeto de un largo debate en los Estados Unidos. La FDA concluye en su informe que "no tendrá ningún impacto significativo sobre la calidad del medio ambiente humano de los Estados Unidos" y que es “poco probable” que dañe a las poblaciones de salmones. Ambas continúan sin embargo siendo preocupaciones clave para defensores de la seguridad y la soberanía alimentaria, ecologistas y defensores del medio ambiente, así como para la industria del salmón tradicional.

El pez ya se conoce como pez frankenstein o 'Frankenfish' y es una versión genéticamente modificada del salmón atlántico, creada en 1989 por científicos de la Memorial University en Terranova y Labrador. Crece dos veces más rápido que un salmón normal y llega a alcanzar el doble del tamaño de un salmón común, ya que es su hormona del crecimiento lo que ha sido alterado. Se produce por métodos de acuicultura por la compañía estadounidense AquaBounty Technologies, con sede en Waltham, Massachusetts que adquirió la licencia en 1994 e inició el largo proceso de aprobación en 1996.

Estados Unidos no obliga a etiquetar los alimentos transgénicos, por lo que los consumidores no sabrán si están comprando salmón transgénico. De la mesa de los consumidores norteamericanos no tardará en extenderse a otros países.

Por precaución y dados los peligros conocidos que implican algunos países imponen restricciones o prohíben totalmente los alimentos genéticamente modificados.

Algunas preocupaciones en torno al salmón frankenstein:

  • Su rápido crecimiento hace del salmón un alimento 'basura' cuya única ventaja es proporcionar mayores beneficios a gran velocidad a sus impulsores
  • El salmón modificado no se cría en Estados Unidos, sino que los huevos se producen en la Isla del Príncipe Eduardo (Canadá) y se trasladan posteriormente a Panamá para su cría y procesamiento.
  • La alimentación que reciben los salmones a base de piensos es severamente cuestionada
  • Puede contaminar genéticamente la población tradicional de salmones
  • La contaminación de las aguas de la industria de la acuicultura en auge
  • Puede causar alergias a personas
  • Existen consecuencias aún imprevisibles

 

Hasta el 25 de febrero se puede comentar el informe de evaluación del salmón atlántico genéticamente modificado.