Protesta contra Unilever: el gran jefe tiembla

Protesta en la sede de Unilever

15 dic. 2011

La central alemana de Unilever recibió hoy visitas inesperadas: ante el edificio de la multinacional acamparon indígenas indonesios.

Por Nils Klawitter (para Der Spiegel online, http://www.spiegel.de/wirtschaft/unternehmen/0,1518,803778,00.html)

La central alemana de Unilever recibió hoy visitas inesperadas: ante el edificio de la multinacional acamparon indígenas indonesios. Protestaban contra el desplazamiento que sufrieron por culpa de la empresa que provee de aceite de palma a la empresa alimentaria.

Hamburgo – Al jefe de clan Bidin le parece que Hamburgo es demasiado frío. Demacrado, está el miércoles con su mujer Ida y su pequeño de dos años ante la central de Unilever en la ciudad hanseática. En sus manos, tiembla la pancarta que sostiene: “Rama – robo de tierras para el desayuno”, se lee. En otra pancarta dice: “El aceite de palma de Unilever destruye la selva”.

Bidin vivía en el bosque, en la selva indonesia de la isla de Sumatra. “Nací en la selva y vivimos ahí desde el tiempo de nuestros ancestros”, dice el jefe del pueblo Sungay Buayan en la región Jambi. “Nunca nos daremos por vencidos”.

Esto es por cierto difícil. A principios de agosto, la infame brigada de policía Brimob destruyó las casas del pueblo y tomó prisioneros a los indígenas. Por encargo de la empresa Wilmar, una de las mayores productoras de aceite de palma del mundo. Un habitante de otro pueblo había intentado antes vender frutos de palma que Wilmar afirma que son suyos.

La materia prima más importante del mundo

Con la ayuda de las ONGs Salva la Selva y Robin Wood, Bidin y media docena de indonesios, pudieron traer su protesta hasta Europa. No por cualquier motivo se han dirigido a Unilever: con cerca de 1,3 millones de toneladas por año, la empresa británico-holandesa es una de las mayores consumidoras de aceite de palma del mundo. La grasa que contienen las frutas de la palma se considera hoy día como una de las materias primas más importantes del mundo. Se esconde en el biodiesel, así como en la Nutella, margarinas, champús y cremas hidratantes.

Unilever se condecora con eco-premios y promete utilizar aceite de palma en el futuro. Pero la verdad indonesia tiene otro aspecto completamente diferente: cada hora se tumba en Sumatra madera sobre una superficie equivalente a 88 campos de fútbol -casi siempre para establecer plantaciones de palma. El alto uso de pesticidas en los monocultivos contamina ríos y aguas subterráneas. Parece que no hay problemas para conseguir permisos para las plantaciones: de las 40.000 hectáreas de la plantación de Wilmar, Asiatic Persada, donde la gente de Bidin fue desplazada, 20.000 hectáreas han sido ilegalmente establecidas, según los periodicos indonesios.

“Trabajo de criminales”

Wilmar no estuvo disponible para hacer declaraciones. En un escrito interno a sus clientes, la empresa rechaza las acusaciones como “trabajo de criminales”. Más abajo en el escrito, Wilmar reconoce sin embargo, que los derechos territoriales de los indígenas han sido afectados -pero que la empresa se ocupa de las compensaciones. Donde está la verdad en esta confrontación es “difícil de decir”, dice el portavoz de Unilever Merlin Koene. La sitación es “muy compleja”.

Más claro fue Koene en un email interno a los trabajadores de Unilever: “Las investigaciones que tenemos en nuestra mano”, dice el email, “muestran que en Jambi, Indonesia, de hecho ha habido hechos inapropiados por parte de uno de nuestros proveedores.” Se refiere a Wilmar.

Entretanto -y aparentemente después de las exigencias de Unilver- Wilmar ha establecido un campamento de chozas para las personas que anteriormente dejó sin techo. Merlin Koene también está ante la central de la empresa. Ofrece a Bidin su chaqueta, porque se está congelando, pero él la rechaza. El les ofrece a los manifestantes incluso las duchas del edificio, dice Koene. Pero si rompen algo, se les pasará factura.

Pasar la factura -eso mismo quisieran hacer Bidin y su esposa. Una compansación por su casa destruida no han recibido hasta hoy.