Defensores de la selva ocupan sede de Unilever

Protesta contra Unilever

14 dic. 2011

Ocho personas víctimas de la expansión de la palma aceitera y defensores de derechos humanos comenzaron una acción de protesta ocupando la central de la empresa Unilever en Hamburgo, Alemania.

La acción de ocupación comenzó cuando los activistas colgaron tres grandes pancartas a la entrada de la sede de Unilever. Esta empresa es una de las mayores consumidoras de aceite de palma del mundo y lo utiliza en sus productos de marca como margarinas. El portavoz de la empresa intentó apaciguar la protesta con unas cuantas frases hechas, e invitó a los delegados indonesios a una “entrevista personal” dentro de la sede de Unilever. Pero éstos denegaron cualquier negociación secreta -demasiadas conversaciones y malas experiencias han tenido ya en el pasado con la empresa. Y Unilever por su parte rechazó la contraoferta de sentarse a discutir en el bus de apoyo para la ocupación, ante testigos y ante la prensa. El representante de la empresa ni siquiera estuvo dispuesto a recibir la lista de las exigencias que se le están haciendo. Estas consisten en que detengan el robo de tierras para la expansión de la palma aceitera.

La palma aceitera es el aceite vegetal más barato en el mercado mundial. Por eso, muy codiciado como materia prima para elaborar alimentos, jabones, biocombustibles y calefacción. Pero en Indonesia, primer exportador mundial, son la población y la naturaleza los que sufren las consecuencias de la expansión de los monocultivos de palma aceitera: para establecerlos se talan selvas, y sus habitantes son desplazados con violencia. La palma crece ya en nueve millones de hectáreas, principalmente en Borneo y Sumatra. Las empresas palmicultoras se comportan con la mayor de las brutalidades contra campesinos e indígenas no respetando sus derechos territoriales ni su cultura. Quien se opone a la destrucción de su medio de vida, es amenazado, violentado y encarcelado. Entre los miembros de la delegación indonesia se encuentra una familia que lo ha sufrido de primera mano.

En Agosto de 2011 tres comunidades indígenas en la provincia Jambi, en Sumatra, fueron destruidas por la empresa palmicultora Asiatic Persada y por la policía. Se disparó a los comuneros que continúan siendo agredidos e intimidados hasta hoy. Los indígenas del pueblo Suku Anak Dalam viven desde hace generaciones en este área. Su selva ha sido entretanto talado y por eso, intentan sobrevivir en medio de una gigantesca plantación de palma aceitera. No se dejan desplazar definitivamente de la tierra de sus ancestros, de la que incluso poseen títulos de propiedad. La plantación de palma aceitera la ha establecido la empresa Wilmar Internacional, la productora de aceite de palma más grande del mundo. Unilever -la empresa hoy ocupada por los activistas- compra grandes cantidades de aceite de palma a Wilmar para la fabricación de sus productos. A pesar de los oscuros y violentos hechos en los que está involucrada la empresa Wilmar, esta obtuvo igualmente de la certificadora TÜV Rheinland Indonesia el sello de “sostenibilidad” para algunas de sus plantaciones, sello que facilita la venta de la materia prima en Europa. Hay que destacar, que también la política europea contribuye en gran medida con sus políticas de agrocombustibles y energía verde al boom del aceite de palma.

El problema radica en que muchas empresas palmicultoras talan las selvas sin los permisos obligatorios -que muchas veces obtienen de manera ilegítima. La idea de la visita es que puedan informar con diferentes eventos y acciones a políticos y a la opinión pública sobre las consecuencias de la llamada materia prima “sostenible” y de la energía “verde” para la población y la naturaleza en Indonesia. Ellos exigen de empresas criminales involucradas que les devuelvan las tierras que les han robado.

“Quisiera que la población tuviera en Europa más conciencia del hecho de que su consumo de aceite de palma destruye nuestra vida, nuestro sustento y nuestro futuro, dice Nordin, miembro de la organización Save our Borneo (Salvar nuestro Borneo). Nordin es uno de los activistas que han llegado a Alemania.

Desde hace más de 20 años, una buena parte de la población padece en Indonesia por la desorbitada expansión de la industria de la palma de aceite. Indonesia es el primer exportador mundial: en nueve millones de hectáreas crece el monocultivo de palma. Para hacer sitio a nuevas plantaciones se talan selvas tropicales y bosques de turba en Borneo y Sumatra.

Medios como Der Spiegel online, Bild, Die Welt y Hamburg Jornal (TV) se hicieron eco de la acción.

Traducción del artículo publicado por Der Spiegel online.

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