Ni ahora, ni nunca El Banco Mundial y su impulso a la palma aceitera

17 sept. 2010

“Los monocultivos de palma no son ni podrán ser nunca sostenibles” dicen organizaciones ambientalistas como Biofuelwatch, Salva la Selva, Ecologistas en Acción y el Movimiento Mundial por los Bosques tras cerrarse en Frankfurt el proceso de revisión, más formal que real, del Banco Mundial sobre su apoyo financiero a dicho agronegocio.

Las plantaciones de palma aceitera, consistentes en gigantescos monocultivos destinados a la industria alimentaria, cosmética, química y de agrocombustibles, tienen consecuencias devastadoras para poblaciones, medio ambiente y clima, pese a lo cual cuentan desde hace décadas con el financiamiento del Banco Mundial (BM).

En los últimos diez años han crecido de forma alarmante las críticas aerca de este agronegocio, lo cual ha forzado al BM a abrir un espacio de “consulta” sobre esta línea de financiamiento. De ahí que los días 31 de agosto y 1° de setiembre se realizara en la ciudad alemana de Frankfurt la última sesión de este proceso consultivo, con resultados desalentadores para las comunidades, explicó a Radio Mundo Real Guadalupe Rodríguez, de la organización Salva la Selva.

Para las organizaciones críticas a la expansión de este cultivo, el proceso de revisión del BM se asemeja a una “cortina de humo” que no toma en cuenta realmente los derechos de los países y pueblos afectados. “Nuestra exigencia al BM es que detengan inmediatamente el financiamiento a proyectos de cultivo de palma y por supuesto que no lo retomen”, señala la activista. “A pesar de que el BM se presenta como un organismo de combate a la pobreza, nuestra visión es justamente la contraria: donde el BM se presenta empeoran las condiciones de pobreza, y las oportunidades para un auténtico desarrollo se ven mermadas”. Guadalupe insiste en que no se debe ingresar en la lógica de discusión del BM sobre estos problemas desde la perspectiva técnica.

“De eso no se habla”

“Una cuestión que para mí es muy crítica es que todo este interés del BM en financiar este tipo de proyectos es totalmente expansivo” con el objetivo de que el aceite de palma sea cada vez más barato y esto implica un crecimiento “totalmente descontrolado e igualmente insostenible”.

Multinacionales de la palma como la empresa Wilmar son causantes de graves violaciones de derechos humanos, desplazamiento de personas que viven y dependen de los bosques tropicales, destrucción de selvas y su biodiversidad, contaminación de suelos y cauces de agua, y empeoramiento del cambio climático. Sin embargo, en el formato de “debate” propuesto por el BM este tipo de denuncias no encuentran lugar. “De las implicancias éticas de este agronegocio simplemente no se habla”, dice Guadalupe.

Fuente: Radio Mundo Real