Jane Goodall deja atrás la selva para luchar por un mundo mejor

14 ene. 2010

La primatóloga Jane Goodall, que convivió durante 50 años con chimpancés en Tanzania y descubrió las claves de su comportamiento, quiere dedicar ahora sus esfuerzos a convencer al mundo de que sólo se salvará el planeta si los humanos aprenden a vivir en armonía con la naturaleza.

Con esta vocación luchadora y espíritu optimista, Goodwall publicó recientemente el libro "Hope for animals and their world" (Esperanza par a los animales y su mundo), donde recopila algunas historias de supervivencia animal en situaciones adversas en un tono más parecido al de un chamán que al de una científica. Goodwall, de 75 años, explica en declaraciones que publica hoy el diario británico "The Guardian" que ahora su trabajo consiste en dar esperanza a la gente, para lo que aboga por difundir una nueva "religión verde", basada en el respeto a la naturaleza. "En lugar de no hacer nada y deprimirse, la gente debería actuar", asegura la naturalista. Y afirma con contundencia que "hasta que no se consiga una considerable masa crítica de personas comprometidas con la creación de un mundo mejor para las generaciones venideras, será mejor que nos abstengamos de tener hijos". Enteramente dedicada como está a su causa, Goodwall se niega a aceptar que "la guerra por salvar la naturaleza" esté ya perdida y proclama que "si tenemos que morir, que sea luchando". La labor de Goodall va dirigida principalmente a los jóvenes, a los que llega a través de su fundación "Roots and Shoots", que creó después de que un día de 1991 dieciséis jóvenes se presentaran en su casa de Dar es Salaam (Tanzania) para debatir sobre los asuntos medioambientales que afectaban a sus vidas. Veinte años después hay sedes de esta organización en 114 países, con cientos de miles de jóvenes implicados en proyectos comunitarios. Gracias a estos proyectos, Goodwall ha sido testigo de la capacidad de regeneración y supervivencia de la naturaleza. "He visto zonas totalmente arrasadas que luego han recobrado la vida y los animales que allí vivían y que estaban a punto de morir han tenido una segunda oportunidad gracias a los cuidados que se les dispensaron en cautividad", explica. A pesar de que estas aspiraciones puedan tildarse de idealistas, Goodall es consciente de la necesidad de la implicación de los políticos y de la presión de lo que ella llama "fuerzas oscuras", en referencia a los intereses en torno a la industria del petróleo y los negocios agrícolas. Para Goodall, los políticos deberían dejar de "repetir como loros" el mito del crecimiento sin límites ya que vivimos en un planeta con recursos finitos y aprovechar la oportunidad que ofrece la crisis financiera para cambiar al modelo productivo. Fuente: EFE