Ganaron las abejas

Abeja en flor

27 abr. 2018

La semana pasada, el voto de la mayoría de Estados Miembros de la UE decidió prohibir definitivamente el uso en el campo tres de los pesticidas más vendidos del mundo que matan a las abejas, los neonicotinoides. Se espera que la prohibición entre en vigor antes del fin de 2018.

Las abejas y otros polinizadores son fundamentales para la gran mayoría de las plantas y cultivos, y así también para la alimentación de todos los seres vivos. Pero en los últimos años su número se ha reducido significativamente en buena parte debido al uso de estos insecticidas.

Parece una obviedad, pero a pesar de ello se usan pesticidas tan venenosos, los neonicotinoides, que amenazan seriamente la supervivencia de las abejas. Tanto es así que 37% de las poblaciones de abejas está en declive y el 24% en peligro de extinción, con lo cual constituyen una amenaza para la biodiversidad.

En febrero, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un informe con evidencias sumamente preocupantes y la Comisión Europea decidió tomar cartas en el asunto. Todo uso en campos abiertos de los neonicotinoides era perjudicial para las abejas, porque contaminan los suelos y aguas, y su rastro aparecía en estudios de las flores y la miel.

Hoy, 16 países, la mayoría de Estados Miembro ha decidido prohibir definitivamente tres de estos pesticidas neonicotinoides: la clotianidina, el imidacloprid y el tiametoxan. Cuatro países se han opuesto y ocho se han abstenido.

El gobierno español se encuentra entre los que respaldaron las propuestas de la Comisión Europea. Salva la Selva se unió a la iniciativa de organizaciones ambientales y grupos de apicultores que demandaba esta postura.

Ya durante los últimos años, se habían aprobando en Europa restricciones a algunos pesticidas, a pesar de los fuertes lobbies que ejercen las empresas que los fabrican. Desde 2013 no se podían utilizar por ejemplo en cultivos con flores que atraen a las abejas. La nueva prohibición de hoy viene a ampliar la previa.

Los neonicotinoides podrán seguir utilizándose en invernaderos permanentes. Esta decisión es también controvertida, pues el envenenamiento que causan también tiene sus efectos negativos. Hay que permanecer vigilantes y activos para denunciar y vigilar el uso de otros pesticidas tóxicos en la agricultura y las posibles sustituciones de los venenos ahora prohibidos por otros igualmente peligrosos.

El problema de fondo es el modelo de agricultura industrializada que deshumaniza la producción de alimentos convirtiéndola en una fuente más de lucro para empresas multinacionales entre las que se encuentra la gran industria química.


Sin duda una buena noticia para celebrar que esperamos que esta victoria llegue a tiempo para las abejas.

La UE debe ampliar ahora la prohibición al resto de insecticidas igualmente peligrosos.