Testimonios de mujeres afectadas por minería

Grupo de mujeres de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras en un encuentro en 2017 (© Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras)

9 dic 2021

Compilamos aquí una serie de testimonios que se escucharon durante la reciente presentación del diagnóstico "Mujeres Defensoras contra el Extractivismo Minero en el Abya Yala", de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales. Apoyamos a las mujeres de la Red en fortalecer su incidencia internacional.

Con moderación de Nancy Fuentes, de Grufides (Perú), la presentación del diagnóstico -compuesto por un libro y un mapa interactivo- titulado “Mujeres Defensoras contra el Extractivismo Minero en el Abya Yala” transmite mucha de la sabiduría acumulada por estas mujeres, además de fuerza y testimonios increíbles sobre acción y resiliencia.

Verónica González de OLCA (Chile) explica cómo la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras se constituye como “un espacio en el que las mujeres empezaron a pensar en común cuestiones que afectan a las mujeres y a planificar formas de actuar frente a estas situaciones”. Estos proyectos extractivos afectan a las mujeres, a sus cuerpos, a sus territorios, a sus comunidades.

Carmen Aliaga, del Colectivo CASA de Bolivia, complementa que con este trabajo apuestan por otra forma de investigación colectiva y feminista que no se lleve a cabo desde afuera, sino que sea propia, desde adentro. El diagnóstico no es tan sólo una investigación objetiva, sino “una apuesta colectiva y un paso político que están dando para hacer frente al modelo extractivista que intenta aplastar la soberanía de sus pueblos”.

Fafy Vega incide sobre el concepto de la soberanía alimentaria, de gran importancia para las vidas de las mujeres. Recuerda además que “sin justicia ambiental no hay justicia de género y viceversa”. Sobre el terreno, la imposición de proyectos extractivos se materializa a menudo con el hecho de que los territorios se llenan de hombres mineros, policías y militares que pasan a tomar el control de los espacios. Así, señala que el colonialismo no ha terminado y que sigue vigente y establece alianzas con el extractivismo y este con el patriarcado, ejerciendo violencia estructural. En estos contextos, las mujeres mantienen los territorios vivos con su accionar y muchas veces han logrado frenar proyectos mineros.

Desde Brumadinho en Brasil, luchando día tras día frente a los proyectos extractivos instalados o planificados en la región, Carolina de Moura, de Justicia nos Trilhos señala las violaciones de derechos por parte de las mineras. Los intentos de silenciar a las mujeres con persecuciones y campañas de descrédito y sobre todo las omisiones de las instituciones de justicia, la impunidad y los problemas físicos y psicológicos que generan los proyectos mineros. Por si fuera poco, la justicia es selectiva y lenta y a menudo se situa al servicio de las empresas. Carolina fue atacada en lo personal, por su ejercicio como defensora lo que le acarreó una experiencia traumática. Reivindica cuidados para las lideresas que se comprometen con la defensa de los territorios.

Vicenta Calizaya del equipo de coordinación de RENAMAT, cuenta desde Oruro en Bolivia la experiencia de mujeres afectadas por la contaminación minera, que afecta a su salud, a su economía, al clima. A pesar de no vivir directamente junto a un proyecto minero reciben las aguas contaminadas de Guanuni, empresa estatal que trabaja desde hace ochenta años sin recoger las aguas ácidas, sino verterlas de manera que afectan a su región y comunidad, Tonapampa, lugar donde vive en la provincia Popó. Con pico y pala acometieron el trabajo de construir una zanja que las autoridades no construyen para intentar evitar la contaminación de los terrenos que afecta de manera especial a las mujeres, acción que no ha gustado a las autoridades pero ha servido para que les hagan caso.

En Argentina, mujeres afectadas por minería en pueblos catamarqueños también alzan su voz, a través de Marianela Gamboa. Los impactos son muchos, entre ellos la judicialización por parte de la justicia clasista y racista, que pretende acallar las voces y protestas. Vecinas y vecinos perseguidos y torturados. En su región, conocida por las nieves eternas hoy desaparecidas por la acción de la minera Agua Rica, una más entre el desfile de mineras y proyectos en la región. Plantas, animales, agua, humedales, aire, cuerpos, comunidades sufren los impactos socio ambientales. Mientras, las mineras violan las leyes y violan el consentimiento de los pueblos mientras las autoridades toman decisiones de militarización. Marianela recuerda cómo la violencia contra las mujeres en este ámbito extractivo es específica. Que el tiempo dedicado a la resistencia se ve restado de otras actividades que permitirían a las mujeres dedicarse a sí mismas.

Camila Mendez de COSAJUCA y la Alianza de Mujeres Campesinas de Cajamarca de Colombia cuenta que las mujeres están hartas de que otros tomen decisiones por ellas. Desde los Andes colombianos destaca los elementos que comparten las diferentes luchas anti mineras: la imposición de proyectos extractivos de las multinacionales, desde México hasta Chile. Camila y las defensoras del territorio afrodescendientes y mestizas de su país denuncian el retroceso en derechos en términos de participación ciudadana y también de autonomía territorial de las comunidades de decidir sobre sus territorios. Remarca la importancia de los páramos no sólo a nivel nacional sino también global. Este importante ecosistema está amenazado por el proyecto minero La Colosa, que se logró detener gracias a una consulta popular que se opuso a la minería en sus territorios. Pero es una auténtica lucha aún activa lograr que se respete este resultado. Las mujeres sufren directamente los impactos de la minería sobre las comunidades y sus cuerpos. Quieren evitar el mismo sufrimiento a las hijas y futuras generaciones. Defienden la producción de alimentos sanos para la región y para toda Colombia.

Silvia Quilumbango de DECOIN de Ecuador, destaca el avance e imposición de los proyectos mineros, y especialmente cómo la pandemia minera fue aprovechada por el gobierno para imponer la minería en el territorio, a pesar de la resistencia histórica que se viene dando en su zona, y que ha servido de inspiración a la resistencia a la minería en otros muchos lugares del Ecuador y del mundo. Ni la generación de alternativas económicas ni el hecho de que de su zona se abastece la alimentación de parte del país han sensibilizado a los gobernantes sobre las catástrofes del extractivismo. Y por eso la lucha sigue.

Karem Luque de Derechos Humanos sin Fronteras de Perú, denuncia que la que se llama minería responsable no cumple con estos criterios, pues ella trabaja con personas contaminadas con metales pesados como mercurio, cadmio, arsénico, plomo y con consecuencias como el cáncer y malformaciones. La visibilización de estos problemas ayudó a destapar otros casos, como el de Choropampa. Y es este trabajo que llevó a que el país reconozca el problema como un problema de salud pública. Anteriormente se argumentaba que la contaminación era “natural”. Y el hecho de servir agua contaminada de esta manera a las hijas e hijos provoca encima sentimientos de culpabilidad a las mujeres.

Andrea Vázquez es parte de Mujeres por la Defensa del Río Loa y la Madre Tierra, de Calama, en el norte árido y desierto Chile. Cuenta la historia de las mineras como Codelco en el país y la privatización de la producción de cobre y las problemáticas de salud y de uso de agua que acarrea. El río está contaminado, así como el aire, que lleva esta contaminación incluso hasta el Amazonas. La resistencia viene de muy largo y tiene varias formas. Varios grandes proyectos mineros a cielo abierto se encuentran en su región, en tan sólo 10 km a la redonda. Estudios constatan los efectos en la salud de la minería y los efectos del extractivismo en los cuerpos de las mujeres. Han sufrido la violencia policial. Las mujeres levantan la voz frente a la policía. También son quienes crean y mantienen muchas de las organizaciones y procesos organizativos.

Cidia Cortes desde El Salvador cuenta como surgió la ley contra la minería metálica vigente en su país, El Salvador. En su trabajo, Cidia hace uso del método de investigación-acción participativa prescindiendo del vocabulario técnico y científico para compartir sus conocimientos y llevar a cabo sus trabajos de investigación junto con mujeres campesinas. Los aprendizajes sirven para que las mujeres puedan cambiar su situación. Una gran cantidad de proyectos estaban planteados que habrían significado la práctica desaparición del país bajo estas minas, siendo como es El Salvador un país pequeño. Entre las actividades que llevaron a cabo para frenar la minería, llegaron a hacer importantes investigaciones y a aporrear las puertas de la Asamblea Nacional. Las mujeres se pusieron al frente de las movilizaciones. Después de 12 años de lucha se logró la prohibición de la minería metálica en el país. Pero no es suficiente. Los actuales gobernantes hacen caso omiso, aún no remedian el territorio que sí llegó a ser dañado. Hay gente que enfermó y la herida producida por el drenaje ácido de mina existe. Las nuevas generaciones están contaminadas y hay mucha escasez de agua. Hay contaminación de las aguas subterráneas. Otro problema que se plantea actualmente, para el que no da protección la ley salvadoreña es la minería de frontera, con ocho proyectos del lado de la vecina Guatemala, que están a la espera de permisos de minería a cielo abierto. “Las mujeres sentimos una gran incertidumbre por el posible inicio del funcionamiento de estas minas”, explica. Las agresiones que también han sufrido generan miedo, pero a pesar de ello, personas como Cidia y sus compañeras no se amedrentan.

Felisa Muralles es madre de seis hijos y escritora y poeta. Forma parte de la resistencia pacífica y el plantón de La Puya contra un proyecto minero estadounidense, desde hace casi diez años. En cada aniversario de esta resistencia escribe un poema. La empresa operó entre 2014 y 2016 y después se detuvo la actividad gracias a un amparo. Están esperando la realización de una consulta. Los trabajadores de la mina les han insultado y agredido a lo que las mujeres responden con cantos religiosos. Hubo varios intentos de desalojo, de criminalización. El papel de las mujeres ha sido fundamental. Se han enfrentado en primera línea a la policía, para evitar la violencia y provocaciones de los hombres. Ellas resisten en defensa del agua, que es muy escasa y no pueden permitir que la sigan contaminando. Organizadas y vigilantes hacen valer sus derechos y que exigen respeto para ellas y para el planeta Tierra, nuestra casa común.

Gabriela Sorto es parte del Comité Municipal en Defensa de los Bienes Comunes y Públicos, de Guapinol en Honduras. En su comunidad y municipio se defiende el río, la montaña y el parque nacional de la destrucción minera y de una planta peletizadora de hierro, la más grande de Latinoamérica, que se encuentra a orillas del río Guapinol. Su papá está privado de libertad por defender la montaña y la vida, junto con otros 7 compañeros varones, lo que ha llevado a las mujeres a ponerse al frente de la situación. Líderesas y líderes están vigilados y sufren impacto emocionales y también psicológicos. Mantener la unidad y tener apoyo y acompañamiento nacional e internacional también ha sido clave. “La vida es una lucha y es necesaria en todo lo que hacemos. Resistimos, persistimos y jamás desistimos”, concluye Gabriela.

La cantidad de casos y experiencias revela pues que la violencia es sistemática. Llevar a cabo movilizaciones tiene el valor de generar fuerza y resistencia y las mujeres tienen además la capacidad de mantener viva la esperanza. Y nos quedamos con un mensaje que nos parece central: que la defensa del territorio es innegociable. Y esto no se entiende fácilmente desde fuera de los territorios en conflicto.


La Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras se plantea como una propuesta de articulación regional, como "un espacio de lucha y resistencia, nos unimos y tejemos entre estas voces de mujeres para denunciar juntas los escenarios de despojo y asimismo juntas, reconocer y construir modos de vida diferentes en cada uno de los territorios en resistencia". La red se articula y reflexiona en torno a los feminismos en general y a los feminismos latinoamericanos. Los encuentros en Red son espacios que permiten seguir pensando en modos de seguir resistiendo y de sanar el sufrimiento experimentado.


En 2021, Salva la Selva ha estado apoyando el trabajo de la red con un proyecto de difusión, tejido de alianzas e incidencia en torno a este importante material, que se extiende también a 2022.