El drama global de los incendios forestales se repite

Imagen satalital de incendios en Brasil - 28 de Septiembre de 2020 - NASA

25 sept. 2020

Según el Sistema FIRMs de la NASA, en toda Sudamérica se registraron 116.500 incendios entre el 1 y el 16 de septiembre 2020. Los incendios son un drama global.

Brasil: región amazónica y Pantanal

La deforestación y los incendios en la Amazonía brasileña se ha acelerado desde que Bolsonaro asumió el cargo en 2019 e implementó una política anti ambientalista que incentiva la deforestación. Los escenarios catastróficos del año pasado se repiten ya en la primera mitad del año 2020. Aunque se han mantenido ligeramente por debajo de los acontecidos en 2019, resulta sin embargo especialmente preocupante el temprano inicio de los focos, y teniendo en cuenta que agosto 2020 fue peor que agosto 2019. Hasta el 31 de agosto se habían detectado según el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), 63.000 incendios en la Amazonía, 30.000 sólo en el mes de agosto 2020. Los fuegos de junio y julio 2019 fueron significativamente más numerosos que en la década previai, lo que plantea ya de por sí un escenario preocupante, siendo habitualmente el pico en agosto y septiembre.

A pesar de las evidencias y datos publicados por su propio gobierno, el presidente ultraderechista Bolsonaro intenta este año, como ya lo hiciera el año pasado, calificar las denuncias de los incendios de mentiras, destituir a funcionarios en puestos clave, echar la culpa a los indígenas, rebatir las evidencias científicas, atacar a la prensa.

Como respuesta a las críticas internacionales, tomó la medida de desplegar al ejército en la Amazonía desde mayo, con el supuesto objetivo de frenar la deforestación ilegal y los incendios, aunque en realidad está actuando como una ocupación que resta poder a otras agencias gubernamentales de protección civil. Pero se denuncia que los militares estarían construyendo infraestructura como caminos y puentes que facilitan el acceso a áreas protegidas y las exportaciones, debilitando la protección de la selva aún más.

Muchos de los incendios son provocados, entre otros actores por los grileiros, que abren camino a los pastos para el ganado de la industria cárnica. Esta actividad despoja de tierras a los pueblos indígenas, que cada vez ven sus derechos más mermados. Según Amnistía Internacional, la deforestación aumentó entre agosto de 2019 y julio de 2020 un 34,5% en comparación con el mismo periodo 2018 – 2019. Se habría destruido una superficie total de al menos 9.205 km². Se teme el posible alcance de un punto de no retorno en el que no se produzca suficiente lluvia en la región para sostener el equilibrio ecológico. La ganadería y el cultivo de soja son los principales motores de la deforestación.

Pero no solo la Amazonía está en llamas, en Brasil, los incendios también afectan al Pantanal, el área de humedales tropicales más grande del mundo que se extiende por los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, y también por Paraguay y Bolivia. El Pantanal está atravesando una sequía y durante este mes de septiembre el peor período de destrucción por el fuego, con más de 6.000 focos, en un 90% provocados por hacendados y colonos para ampliar las tierras con el fin de destinarlas a cultivos como el de soja y el ganado. Se reporta que en torno a 3 millones de hectáreas, más de un 20% del mismo, ya habrían sido destruidas dejando tras de sí tan sólo cenizas. No hay que olvidar lo que esto significa en términos de su importante biodiversidad. Aunque son más de 1.200 especies las que están sucumbiendo a las llamas o escapando, una muy emblemática, el jaguar, se ha convertido en un símbolo de toda esta destrucción. Se cuestiona la actuación del gobierno brasileño.

El humo generado por los incendios en el Pantanal, cerrado y Amazonía está llegando a la región sur y sudeste de Brasil, arrastrado por el viento. Imágenes de satélite de la NASA muestran la mancha en el mapa avanzando principalmente sobre el estado de São Paulo.

Además, hay incendios en las regiones amazónicas de Venezuela, Colombia, Bolivia y Perú. Y en otros países de la región, tanto en Centroamérica como en México.

Argentina: Delta del río Paraná

Por otro lado, en Argentina, más allá de las simples causas reconocidas por el gobierno, los incendios pueden interpretarse como efectos de la expansión de la soja, que desplaza la ganadería intensiva del centro del país a zonas marginales como el Delta del río Paraná. También en parte puede deberse a intereses inmobiliarios. Al menos once provincias argentinas han sido afectadas por el fuego, entre ellas Corrientes, Salta, Entrerríos, Chaco, Formosa o Santa Fé y se han contabilizado 18.000 focos y hasta 300.000 áreas calcinadas.

El Delta del río Paraná, un área de 17.500 km2 y aproximadamente 300 km de extensión, es una de las regiones más biodiversas del país es también uno de los sitios más perjudicados, con casi 200 mil hectáreas quemadas. En junio de 2020 se declaró la emergencia ambiental y la zona crítica de protección ambiental. Los incendios comenzaron a finales de mayo y difieren de los fuegos que tradicionalmente se practican a finales del invierno para renovar los pastizales: se trata de incendios provocados para producir el desmonte y modificar el humedal para facilitar la cría intensiva de ganado vacuno, la cual se habría multiplicado por 10 en las dos últimas décadas.

Las pérdidas de flora y fauna en el área están siendo “cuantiosas”, según informes del Servicio Nacional de Manejo de Fuego (SNMF). Entre las especies amenazadas se encuentra el ciervo de los pantanos, en peligro de extinción. Los ecosistemas afectados comprenden el bosque fluvial mixto (del que forman parte entre otras especies de árbol el sauce criollo, el aliso de río, el canelón y el laurel) y la selva en galería o "selva ribereña", con especies leñosas como la palmera pindó, el ingá, el anacahuita y el sauco.

En la provincia Córdoba, 40 mil hectáreas se han visto afectadas por el fuego. Allí viven, pequeños mamíferos, anfibios y reptiles, con escasa capacidad de huida y que tienen dificultad para encontrar nichos después de las quemas o incendios al verse sus hábitats de vida reducidos.

Humedal La Segua en Ecuador

En Ecuador, hace unas semanas se reportaron incendios en el Humedal La Segua, uno de los más importantes del país. Se ha reportado que detrás del fuego podrían esconderse los intereses de las empresas camaroneras, que ocupan el territorio con sus piscinas, acaparando el humedal, las tierras y también el agua.

Asunción y muchas regiones de Paraguay, afectadas

En Paraguay, el Congreso declaró este 1º de octubre la emergencia nacional ,ante los grandes incendios que están asolando varios puntos del país. La falta de lluvias, los vientos de en torno a 50 km/hora y las elevadas temperaturas de más de 40 grados están siendo fatales a la hora de controlar la situación. Actualmente existen más de 9.000 focos en diferentes puntos del país, según Joaquín Roa, ministro de Emergencia Nacional. En el departamento de Ñembucú, habrían sido consumidas por las llamas unas 700 hectáreas de pastizales, mientras al noroeste, en el bajo Chaco se quemaron unas 40.000 hectáreas. El riesgo sigue siendo alto.

El humo cubría Asunción, capital del país, como resultado de los fuegos, que habrían sido provocados. Los incendios forestales se relacionan en su mayoría con actividades humanas, asociadas a cambios de uso de las tierras, como es el caso de los desmontes para plantar soja o para su conversión en pastizales para ganadería. Los servicios de salud que están prestando servicio en los diferentes lugares reportan heridos leves y afectación por humo en bomberos y reservistas. En estos momentos existe recomendación de mantener cerradas puertas y ventanas, y evitar actividades recreativas al aire libre hasta que mejore la calidad del aire. Hay que tener en cuenta que actualmente se suman a grupos de riesgo, las personas con COVID-19 o que se encuentren recuperándose de la enfermedad.

Fuego también en Bolivia

El proyecto MAAP de monitoreo de los andes amazónicos detectó hasta el 1º de octubre de este año 2020 en la Amazonía boliviana hasta 120 grandes incendios. Un 25% de los mismos afectaron a diversas áreas protegidas como el Parque Nacional Noel Kempff Mercado y el Área Protegida Municipal Reserva de Copaibo, entre otras. Los incendios han afectado tanto a ecosistemas naturales como el bosque Amazónico, otros bosques naturales como el bosque seco Chiquitano que ya fue severamente afectado el pasado año y tabmién sabanas, por ejemplo en el departamento del Beni.

Los incendios a nivel global

El problema no se limita a Sudamérica. En otras regiones, los peores fuegos han tenido lugar en Australia, Rusia y Tailandia o los Estados Unidos, país este último donde los estados de California y Oregón se habrían llevado la peor parte.

En Siberia, los grandes incendios de este verano boreal que destruyeron extensos bosques, provocaron emisiones récord de CO2 en el interior y el exterior del círculo ártico, según datos registrados por el sistema de observación satelital Copernicus.

En total, han ardido unos nueve millones de hectáreas de bosques y turberas y todavía no han terminado. Los suelos se encuentran más secos de lo normal, y los fuegos habrían sobrevivido al invierno debajo de la tierra, a más de un metro de profundidad.

En todo caso, los fuegos tienen su origen en actividades o descuidos humanos. Cuando el fuego llega a la superficie, puede prender la vegetación seca y extenderse por los bosques acabando con los mismos. En el medio pantanoso, la situación es muy difícil de controlar y el fuego de apagar.

Así Siberia y el Ártico también están expuestas al cambio climático, habiendo registrado temperaturas récord y experimentando un calentamiento mayor al del resto del planeta.

Nota:

i Informe de WWF.