Otra Marcha por el TIPNIS llega a La Paz

La IX Marcha llega a La Paz

28 jun. 2012

Indígenas piden diálogo y el Gobierno sigue pensándolo

La protesta indígena por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure TIPNIS ha llegado a La Paz en Bolivia. Es la IX Marcha por el TIPNIS que se oponen de manera pacífica a la construcción de la carretera que al dividir el área natural en dos significaría su fin.

Ya en octubre 2011,  llegaba la VIII marcha indígena a la Sede de Gobierno, y se declaraba intangible la reserva natural (Ley 180). Pero una nueva marcha de colonizadores del área y cocaleros promovió la aprobación de una nueva ley (Ley 222) para realizar la consulta y decidir sobre la construcción de una carretera por el corazón del TIPNIS. En medio de tantas contradicciones, representantes de la campaña por el TIPNIS se quejan de que el presidente “Evo habla un día de consulta, otro día sugiere un referéndum”.

Por este motivo, por segunda vez en pocos meses, se decidieron a recorrer nuevamente los 600 kilómetros que les separan de La Paz, esta vez durante 62 días. Los indígenas han marchado durante varias semanas, a través del frío y la humedad de las tierras altas, y con confrontaciones con partidarios del gobierno, varios heridos y fallecidos. Finalmente fueron recibidos en la Plaza Murillo por un cordón policial, gas lacrimógeno y gas pimienta. Paradójicamente, los mismos policías ocupaban hasta ayer el mismo lugar, y reivindicaban sueldos dignos en medio de una elevada tensión.

Gran parte de la población se solidariza con la IX Marcha por el TIPNIS, y se ha hecho un esfuerzo extra para proteger a los niños que marchan con sus padres.

“Estamos marchando por el respeto de los pueblos indígenas, por las áreas protegidas, por la diversidad, por el medio ambiente, por la madre tierra y por respeto a la Constitución y la democracia”, afirmó Fernando Vargas, líder de la marcha, en el acto de recibimiento que se realizó en la Plaza Mayor en la noche de este miércoles.

La comunidad internacional contempla la confusa situación, y lo cierto es que el futuro del TIPNIS sigue en juego.