Costa Rica: el amargo impacto de la piña

Las plantaciones de piña avanzan sobre el bosque

22 ago. 2008

Bien es verdad que a todos nos alegra la exótica posibilidad de llevar una piña tropical a nuestra mesa. Está muy rica, y su precio resulta muy asequible en nuestros mercados. Pero detrás de las piñas existe una cruda realidad. Su producción para la exportación a Europa y los Estados Unidos genera conflictos sociales de alto impacto. Antes de llevar una piña a tu mesa, infórmate acerca de su origen, y considera lo que se encuentra detrás de la piña. Si es lo que vas a leer a continuación, no la consumas.

¡No más piñas! En Costa Rica, hay actualmente más de 26 empresas piñeras investigadas por daños ambientales, algunas de las cuales cuentan ya con medidas cautelares. Los grupos sociales y personas afectadas, unidos en el Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera FRENASAPP, denuncian que el Estado no cumple con exigir a las empresas piñeras los requisitos legales previos para iniciar su actividad. FRENASAPP acaba de lanzar un pedido de Moratoria a la expansión piñera, exigiéndole al gobierno costarricense la planificación, control y estudios de impacto ambiental correspondientes, y la exigencia de garantías del acatamiento de las empresas a la legislación ambiental, sanitaria y laboral del país.

Directa a nuestras mesas

La piña ocupa el segundo en las exportaciones agrícolas costarricenses detrás del banano y constituye el segundo problema ambiental de Costa Rica después de la expansión bananera que tuvo lugar hace 20 años. Y empresas como Dole, Chiquita o Del Monte que se benefician del jugoso negocio de las piñas son las mismas que protagonizaron el boom bananero. De enero a julio del 2008, el 45 % de las exportaciones estuvo p.ej. destinado a EEUU, y casi el 50% a mercados de la Unión Europea.

Por las buenas expectativas que ofrece el mercado internacional de este producto tropical, las compañías piñeras tienen planes de expansión, lo que significa continuar produciendo según estos criterios insostenibles de producción industrial y enfocado a la exportación masiva para el consumo del producto directamente en las mesas de los hogares de los países del Norte. Organizaciones ambientales, sociales y sindicalistas en Costa Rica, reclaman al Estado costarricence su complicidad con las transacionales. Los impactos son muchos.

Malas condiciones laborales, concentración de mercado

En Europa, organizaciones como Oxfam han estudiado y denunciado la influencia que las cadenas de supermercados alemanas tienen sobre las condiciones de trabajo en Costa Rica. Según el estudio de Oxfam “los trabajadores ganan una media de 0,75 Euro por hora, y realizan largas jornadas, de más de 12 horas, estando mientras expuestos a pesticidas prohibidos en Europa”. En Alemania la distribución de alimentos es controlada por un pequeño número de supermercados: Edeka, Rewe, Lidl, Aldi y Metro, que controlan más del 70% del mercado. Por ello, según las investigaciones realizadas por Oxfam, están en capacidad presionar los precios hacia abajo, condicionando y empeorando las condiciones laborales de miles de trabajadores en Costa Rica. Esto significa, que las empresas productoras en el país de origen de las piñas, obstaculizan la labor de sindicalistas, elaboran listas negras de trabajadores, y son violados derechos y convenios laborales, se realizan despidos masivos, se reducen salarios hasta por debajo de los mínimos p.ej. de inmigrantes nicaraguenses, más vulnerables, se eluden pagos a la seguridad social, etc. “Contratistas despiden los trabajadores cada tres meses o cada 22 días para no asumir las condiciones laborales mínimas” denuncian los trabajadores, “impera la explotación y la impunidad”.

Impactos ambientales: enormes monocultivos, concentración de tierras Según denuncian organizaciones locales como FRENASAPP, muchas de las fincas piñeras se han abierto sin los estudios de impacto ambiental establecidos por las leyes de Costa Rica, y sin permisos. Con el afán de despejar superficies para el cultivo de las piñas, se han talado bosques primarios y secundarios. Por supuesto, esta destrucción que implica un cambio de uso de la tierra hacia el uso agrícola no está permitido por las leyes costarricences. Pequeñas fincas campesinas, anteriormente dedicadas a la producción de alimentos variados, son compradas para ser transformadas en superficies del monocultivo. Para ello, las transnacionales extranjeras presionan sobre los pequeños propietarios obligándolos a desplazarse y así es como la tierra se va concentrando más y más en un número cada vez menor de manos.

Ya existen 40.000 hectáreas de superficies cultivadas con piñas para la exportación. A diferencia del uso sostenible que los campesinos locales pueden dar al suelo al producir alimentos para el mercado local, la implementación de monocultivos extensivos para la exportación provoca un nivel de erosión y desgaste de la capacidad productiva, e impacto sobre los ríos. El agua escasea, en unos casos por la desaparición de la cobertura boscosa de las márgenes de los ríos, y en otros porque los cauces de agua son desviados para ser convertidos en canales de servicio para la producción de las piñas. Además, los drenajes desembocan en las aguas generando contaminación, con la consiguiente pérdida de los peces, las aves, y demás biodiversidad que depende de estas fuentes de agua. A los pequeños productores les falta agua de riego para sus campos. Todo esto está sucediendo en una zona originalmente rica en cuencas hidrográficas.

Los monocultivos siempre provocan graves desequilibrios en el control de diferentes plagas. Un ejemplo es la multiplicación de una mosca hematófaga que afecta al ganado atacándolo, chupándole la sangre y provocándole enfermedades. Esto sucede por el mal manejo de los desechos de las plantaciones, ya que esta mosca crece en los desechos podridos de la mata piña que han sido quemados. Para peor, las empresas procuran controlar estas plagas con agroquímicos. También es sabido que se utilizan agroquímicos para colorear y endulzar el producto, como el Ethepon, un producto cuestionado en la Unión Europea.

El volumen de químicos arrojado al ambiente envenena también a las personas. Las compañías piñeras no asumen los impactos ambientales como de su responsabilidad. Según la abogada del FRENASAPP, solo una plantación piñera cuenta con viabilidad ambiental otorgada por Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) de Costa Rica.

La salud resulta afectada

Los impactos sobre la salud de los 20.000 trabajadores del sector son variados. El personal sanitario que atiende en las zonas afectadas, reporta intoxicaciones por los agrotóxicos o dermatitis alérgicas a los químicos. Muchos de estos males son crónicos. Por parte de las empresas no se asumen las consecuencias, y los afectados denuncian también la falta de voluntad política por parte de las autoridades. Eduardo Artavia, del Ministerio de Agricultura de Pococí dice al respecto: “el Ministerio de Agricultura no tiene restricciones a esta actividad, ya que se supone que son otras las instituciones que velan por la parte de los agroquímicos a usarse”. Ante estas declaraciones, nos perguntamos ¿Qué otras serán estas instituciones? Sea quien sea, del Ministerio de Agricultura, al Ministerio de Trabajo y de ahi al Ministerio del Ambiente, y de ahi vuelta al Ministerio de Agricultura, se arrojan la patata caliente (o mejor dicho, la piña caliente), sin ninguno de estos organismos asumir competencias para contener los impactos.

Resistencia y esperanza

Por parte de las organizaciones sociales y ambientales hay resistencia pero también hay esperanza. Esta esperanza radica en las estrategias agroecológicas y de conservación y en dar a conocer a nuestra sociedad europea el impacto de nuestros patrones de consumo diario sobre las poblaciones y modos de vida en los países de origen de los productos que llevamos a nuestra mesa. El modo de compra de los importadores y de venta de los supermercados, y su dominio del mercado presiona a los proveedores y productores, y tiene así una infuencia directa sobre las violaciones a los derechos humanos, el modo insostenible de producción y las malas condiciones laborales. Como consumidores estamos obligados a apoyar la Moratoria lanzada por el Frente de Afectados, optando por llevar otros productos a nuestra mesa, que no impacten el medio ambiente y la salud de los pobladores otros países. Un consumidor más exigente y concienciado puede hacer mucho para cambiar la situación: compre productos producidos orgánicamente, y comerciadas a través de modos de comercio justo.

Por Guadalupe Rodríguez, Salva la Selva, guadalupe@regenwald.org

Más información sobre el tema:

1. Texto de la Moratoria a la Expansión piñera, por el Frente de Afectados por la Expansión Piñera FRENASAPP,16-10-2008.

2. Página web Detrás de la Piña.

3. Artículo en el periódico El País, 17-6-2008, “La piña se amarga en Costa Rica. El fulgurante crecimiento del cultivo provoca problemas medioambientales, laborales y sanitarios”, por Alvaro Murillo.

4. Boletín del Consejo Nacional de Producción, Consejo Nacional de Producción Subgerencia de Desarrollo Agropecuario, Sistema de Información e Inteligencia de Mercados, Diciembre 2007Septiembre  2008.

5. Artículo en el períodico Nación, 4-3-2008, “Regulación europea podría bajar exportaciones de piña”, por Marvin Barquero en:

6. Estudio de Oxfam, Endstation Ladentheke. Einzelhandel – Macht – Einkauf: Unter welchen Bedingungen Ananas und Bananen produziert werden, die in Deutschland über die Ladentheke gehen, por Marita Wiggerthale (en alemán).

7. El resumen en español del estudio de Oxfam.

Fecha: 22-10-2008