¿ Salvar el planeta usando carbón? ¡Cuidado con el boom del biochar!
1. ¿Qué es el biochar?
El biochar es un término con connotación ecológica con el que se denomina al carbón vegetal de grano fino que se utiliza para añadir a la tierra. La pirólisis, el proceso empleado para su elaboración, genera además dos tipos de combustible, que pueden ser nuevamente refinados con el fin de obtener agrocombustibles usados en el transporte terrestre y la aviación.
2. ¿Qué buscan los defensores del biochar?
Los defensores del biochar están organizados en la International Biochar Initiative (Iniciativa Internacional del biochar) y en grupos regionales. Su principal objetivo es conseguir bonos de carbono por la utilización de biochar. Si esto sucede, se destinarían grandes cantidades de dinero a su financiación y el biochar se convertiría en otra manera de compensar las emisiones de carbono (y también de perpetuar) el uso de combustibles fósiles en el Norte.
Muchos de los defensores de biochar están promocionando la producción de ingentes cantidades de biochar, lo que requeriría el uso de 500 a mil millones de hectáreas de nuevas plantaciones, probablemente plantaciones industriales de árboles, del mismo modo que exigiría la retirada de “residuos” de los suelos. A corto plazo, los bonos de carbono reportarían más fondos para el compañías productoras de aceite de palma y para fábricas de pasta de papel e industrias papeleras, que recibirían compensaciones económicas por sus “residuos”.
3. ¿Cómo funciona el biochar?
Sus defensores afirman que puede ayudar a superar casi cualquier crisis mundial, desde el cambio climático a la deforestación y el hambre. Sostienen que, al usar este material como fertilizante, se puede “secuestrar” carbono en los suelos y colaborar así en la lucha contra el cambio climático. Del mismo modo, se enriquecen las tierras y se evitan los residuos agroquímicos, entre otras propiedades mágicas que este producto ofrece a la agricultura. Pero se están ignorando las emisiones de carbono procedentes de la quema de biomasa y los cambios en el uso de la tierra, ya sean plantaciones industriales de árboles o monocultivos de caña de azúcar.
4. ¿De dónde procede la idea?
Este uso del carbón se basa en el éxito de la terra preta, un tipo de tierra fértil y rica en carbono creada por los agricultores indígenas de la Amazonia Central hace 2500 años y que han estado utilizando durante siglos. Combinaban la práctica de una agricultura biodiversa usando diferentes residuos orgánicos y carbón a lo largo de extensos períodos de tiempo. Quienes defienden el uso de biochar quieren hacernos creer que estas complejas técnicas, adaptadas a las comunidades indígenas, se pueden copiar sencillamente empleando la biomasa existente en los suelos (o producirla con más plantaciones industriales), quemando grandes cantidades de biomasa y arando después los terrenos. Todas estas afirmaciones son un tanto extrañas y no existen pruebas científicas que las confirmen. Los estudios elaborados al respecto son todos a corto plazo, muchos de ellos realizados en tierras estériles y aún así no han arrojado resultados coherentes.
5. ¿Dará resultado?
Los distintos tipos de biochar tendrán impactos diferentes en tierras diferentes y con cultivos diferentes. Nadie sabe lo suficiente sobre el tema para predecir el impacto que se produciría en los cultivos si los agricultores usaran biochar. El carbón vegetal recién quemado contiene ceniza y nutrientes, por lo que al principio puede, aunque no siempre, incrementar las cosechas, hecho bien conocido por los agricultores que practicaron el sistema de tala y quema durante miles de años. Sin embargo, este período histórico no demuestra que el biochar sea fertilizante, por lo que no puede mejorar la fertilidad por si solo, ya que si se retiran y queman todos los residuos vegetales en lugar de devolverlos a la tierra en forma de abono, esto se traduce en una mayor dependencia de los fertilizantes procedentes de combustibles fósiles.
En lo referente al cambio climático, no se sabe cuáles serán las cantidades de carbono existentes en el carbón vegetal que permanecerán “secuestradas” en los suelos, ni durante cuánto tiempo. Se tiene la certeza de que el biochar puede transformar el carbono ya presente en la tierra en dióxido de carbono. Además, existe una alta probabilidad de que pequeñas partículas de carbón, en forma de polvo, se transfieran al aire, lo que causaría un grave impacto medioambiental en lo que se refiere al calentamiento global. Incluso a pequeña escala, las consecuencias que el clima pueda sufrir son desconocidas y podrían ser graves. Así mismo, la validez de otras afirmaciones tampoco ha sido comprobada.
6. ¿Es perjudicial para la salud?
El polvo procedente del carbón vegetal es un conocido causante de la neumoconiosis, también conocida como “enfermedad del pulmón negro”, que puede provocar la muerte.
Un argumento realmente convincente que sostienen aquellos que promueven el uso del carbón vegetal es que este producto evita que algunos residuos agroquímicos se filtren y pasen al agua. Pero una disminución en la contaminación del agua supone un aumento de toxinas en las tierras y en los alimentos.
En el carbón vegetal se concentran todo tipo de toxinas presentes en la biomasa, tanto metales pesados procedentes de la contaminación del aire, que son absorbidas por los árboles, como tratamientos químicos para la madera o residuos de pesticidas. Sin embargo, la mayor fabricante de biochar a nivel mundial, radicada en los Estados Unidos, no sólo utiliza biomasa como materia prima, sino que también carboniza neumáticos usados y residuos sólidos urbanos, vendiendo este producto bajo el nombre de EternaGreen biochar.
7. ¿Quiénes son los que ejercen presión a favor del biochar?
La International Biochar Initiative se compone de pequeñas empresas nuevas en el mercado, científicos especializados en el estudio de los suelos (algunos de los cuales tienen intereses comerciales), dos ONGs e institutos de investigación, incluyendo el brasileño Embrapa. Así mismom, Cargill y Shell también han mostrado interés por el biochar; esta última pertenece al grupo regional de presión Biochar Europe. Las grandes empresas del mundo de la agricultura y las compañías enegéticas parecen estar, más que nada, observando desde fuera. Eprida, fabricante de biochar en los Estados Unidos, ha desarrollado una combinación de fertilizantes de nitrógeno sintético y carbón vegetal, que pone en evidencia el problema que supone usar carbón como abono. Si consiguen suficientes subvenciones, esto podría transformarse en un negocio muy rentable para algunas empresas del sector.
A nivel internacional, la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación ha estado fomentando los bonos de carbono, al igual que la Iniciativa internacional por el biochar.
8. ¿Qué es probable que suceda?
A nivel internacional, este método de “secuestro” de carbono en los suelos se ha excluído hasta ahora del Mecanismo de desarrollo limpio y de gran parte del comercio de carbono. Pero esta situación podría cambiar muy pronto: existe un fuerte apoyo para que se contemplen bonos de carbono destinados al biochar en el Protocolo de Copenhague. A principios de año, se apoyó el uso del biochar de forma explícita en el borrador del protocolo, situación que ya no se da. Pero si se aprueba su utilización, se abrirían las puertas a un aumento de la financiación para el uso de biochar y otras prácticas perjudiciales. Las empresas del sector de la agricultura, incluida Monsanto, llevan luchando desde hace tiempo por conseguir bonos para la siembra directa sobre rastrojos de soja genéticamente modificada, sosteniendo falsamente que retienen el carbono. Las propuestas que se planteen para incluír en el protocolo sentarán los precedentes para un incremento continuo de la financiación y de los bonos de carbono para las plantaciones, desde la siembra directa de soja sobre rastrojos hasta las plantaciones industriales de árboles, errónemente llamadas “sumideros de carbono”, agrocombustibles o biochar.
En Australia, los defensores del biochar han convencido a la oposición para que se implante una política climática basada casi exclusivamente en el biochar: piden que se compense la quema de carbón con el uso de este material. En algunos casos se está promoviendo el biochar como sustituto del carbón.
En los Estados Unidos, la agricultura y silvicultura son piezas clave en la nueva política climática, dado que constituyen una forma de compensar las emisiones de carbono. Además, se ha propuesto una nueva ley para el biochar, que podría traer consigo una importante financiación de este producto por parte del gobierno.
9. ¿Qué está sucediendo en América Latina?
En septiembre del 2010, la Iniciativa internacional por el biochar se reunirá en Río de Janeiro en su cita anual. Otras conferencias celebradas con anterioridad han ayudado a ejercer presión a favor del biochar en diferentes regiones.
La Iniciativa internacional por el biochar está apoyando tres proyectos de investigación en Latinoamérica, concretamente en Belize, Chile y Costa Rica. Poco después del comienzo de dichas investigaciones, los gobiernos de Belize y Costa Rica se manifestaron a favor de incluir la propuesta en el Protocolo de Copenhague. Muchos de estos proyectos están directamente relacionados con grupos de presión. Las investigaciones llevadas a cabo en Chile y Costa Rica tienen como objetivo explícito el desarrollo de las metodologías del comercio de carbono para el biochar. La empresa británica encargada del proyecto en Belize, Carbon Gold, ha presentado la primera metodología para compensar las emisiones de carbono a través del biochar.
Hoy en día, todos los proyectos realizados son a pequeña escala, porque los beneficios del biochar no han sido probados y su comercialización no resulta rentable sin financiación. Como sucedió en su día con los agrocombustibles, una vez que las políticas y las subvenciones se coloquen a disposición de las empresas, es de esperar un rápido desarrollo de las plantaciones, las plantas de pirólisis y el comercio de biochar. Todo esto se traducirá en un mayor impacto sobre los bosques y otros ecosistemas y, por consecuencia, en el clima, lo que probablemente generará un aumento de la apropiación de tierras a gran escala en los países del Sur, situación que se asemejará a los desastres que están causando los agrocombustibles.
Más Información
Puede encontrar la declaración internacional Biochar, una nueva amenaza para los pueblos, la tierra y los ecosistemas, firmada por más de 150 organizaciones, en la siguiente dirección: http://www.salvalaselva.org/news.php?id=1225
Si su empresa u organización desea colaborar firmando esta declaración, envíe un email a:
biochar_concerns@yahoo.co.uk
Puede consultar las fuentes de información en la siguiente página web:
http://www.biofuelwatch.org.uk/reports.php#biochar